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	<title>Licenciado Gandolfi</title>
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	<description>Psicoterapia</description>
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		<title>Interpretación de sueños en «¿de qué signo sos? de eltrece</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lic. Gandolfi]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 06 Jul 2023 15:45:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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		<title>A los Padres ni «UF»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lic. Gandolfi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jun 2023 22:58:15 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[Carta a los padres interiores. Muchos, sino todos, los conflictos psicológicos que presentan los pacientes en la clínica están referidos a temáticas sin resolver de sus primeros años de vida, especialmente con sus progenitores. Dicen los hombres de sabiduría de oriente, y los estudios realizados por doctores en psicología de occidente lo confirman, que nuestro [&#8230;]]]></description>
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<p><strong>Carta a los padres interiores.</strong></p>



<p>Muchos, sino todos, los conflictos psicológicos que presentan los pacientes en la clínica están referidos a temáticas sin resolver de sus primeros años de vida, especialmente con sus progenitores. Dicen los hombres de sabiduría de oriente, y los estudios realizados por doctores en psicología de occidente lo confirman, que nuestro carácter se forma en los primeros 7 años de vida, cristalizándose hacia los 12, en la entrada a la adolescencia.</p>



<p>Los resquemores y juicios que guardamos hacia nuestros padres se instalan en la estructura de nuestra personalidad, de tal manera que si estos son muy fuertes, ante la impronta de nuevas situaciones vitales en los cuales tenemos que responder ahora nosotros como adultos, afloran conflictos internos que nos impiden desarrollar nuestra vida satisfactoriamente. A esto se lo llama crisis evolutiva, la cual no tiene por qué ser una crisis si tenemos las bases para tolerarlas, pero ¿las tenemos?</p>



<p>Genéticamente estamos hechos de papá y mamá, somos a nivel físico %50 papá y %50 mamá. Si nos hemos convertido en gran medida jueces de ellos, imputándolos por diferentes crímenes, justificada o no nuestra actitud en la vida adulta no hará sino ponernos más trabas a nuestra evolución. Es decir, si somos mitad mamá y mitad papá, esos juicios y rencores a nivel subconsciente no están dirigidos sino hacia nuestra propia estructura de personalidad subyacente.</p>



<p>Lo que estamos explicando es la causa de tantísimas enfermedades psicosomáticas, especialmente las denominadas “autoinmunes”.</p>



<p>Es imperioso purificar nuestra sangre, así lo denominan los sufis, alegando una famosa frase del Corán donde dice que a los padres no hay que decirles “ni uf”. Pero no nos detenemos ahora en aspectos morales, o en todo caso una moral más objetiva, más sanadora… más inteligente.</p>



<p>Seguramente tengamos razón en muchos de los juicios que hacemos hacia nuestros educadores, aunque tal vez la mayoría de las veces seamos exagerados por olvidar nosotros, gobernados por un niño demandante interior, que ellos mismos son personas comunes y silvestres, susceptibles de cometer errores como cualquier otro, no son semidioses como pretendíamos antaño, y ahora inconcientemente.</p>



<p>Lo más inteligente es perdonar y, seamos tajantes, aunque nuestros padres hayan sido de lo peor, aunque exteriormente lo apropiado sería denunciarlos, interiormente lo más sano es perdonar, interiormente reitero.</p>



<p>Este trabajo es arduo para algunos y ligero para otros, según como se hayan comportado sus padres con ellos, y más especialmente dependiendo como ellos haya recibido e interpretado esa conducta. Hay veces que niños educados de la misma manera por los mismos padres tienen opiniones muy distintas de ellos…</p>



<p>Sin más rodeos, a continuación les ofrezco un ejercicio de sanación interior para ese niño interno enojado con nuestros padres, del cual a veces somos concientes y otras no, y también para nuestros padres, pero a nivel intrapsíquico, sin requerir cambiar a nuestros padres exteriores, es para sanar a nuestros arquetipos paternos interiores.</p>



<p>(Es importante que tomes nota, ya que esto es una desgravación explicada y quizás te sea más fácil luego acudir a tus notas para recordar como se hace.)</p>



<p><strong>Carta a los padres</strong></p>



<p>Receta:</p>



<p>2 velas violetas, si no conseguís pueden ser blancas, de esas chiquitas que sirven para horno de aceite.</p>



<p>Una foto de tu mamá y una de tu papá, si no conseguís por separado puede ser una en la que estén juntos.</p>



<p>Uno o dos portarretratos, dependiendo de la cantidad de fotos que conseguiste.</p>



<p>Birome y papel.</p>



<p>Algún tacho, que puede ser una cacerola vieja o algo así.</p>



<p>Dos sobres, los cuales pueden ser reemplazados por cualquier otro material que sirva de sobre.</p>



<p>Una tijera o cortapapel.</p>



<p><strong>Ejercicio:</strong></p>



<p>Vas a escribir 2 cartas, una carta para tu mamá y otra carta para tu papá. Primero al progenitor del sexo opuesto, luego al del mismo sexo. Y que cada carta sea escrita separados por 3 días.</p>



<p>Ahora voy a indicar en qué condiciones escribir la carta, se puede escribir lo que se desee pero bajo las siguientes condiciones:</p>



<p>Esta carta no se la vas a dar a tus papás, hay gente que se la ha llegado a dar pero es muy excepcional, ¿por qué? Vas a escribir cosas a pecho abierto, cosas que puede ser que a ellos los lastimé y no es la idea de este ejercicio lastimarlos, no tiene nada que ver con eso. Como dijimos, en verdad está dirigida a tus padres interiores, no a tus padres exteriores.</p>



<p>Escribir la carta a la noche, que sea lo último que haces antes de ir a dormir… Es decir que si tenés pensado ir al cine, tener relaciones con tu pareja o lo que sea, entonces ese día no escribas la carta o procurá hacer lo otro temprano, para después poder escribir la carta en un rato en el que nadie te moleste, nadie te interrumpa, en el que estés totalmente sólo</p>



<p>Prendes una vela Violeta, ubicas en el portarretratos la foto de tu mamá (suponiendo el caso de una carta escrito por un hombre) como mirándote, agarras el papel y la birome… Si en la foto hay más personajes además de tu mamá, simplemente tapá con papelitos en el portarretrato a las otras personas que están en la foto, para que cuándo escribas la carta tengas la sensación de que estás íntimamente, hablando con tu mamá, de hecho de vez en cuando, mientras que escribís la carta mirá la foto.</p>



<p>La carta va a estar dividida en tres partes más el final, tres títulos de la carta más el final… Vas a poder poner lo que quieras en las cartas, simplemente estoy organizando cómo lo vas a poner, lo que es parte del ejercicio, y te agregaré algunos temas que quizás no pensabas poner si la escribías naturalmente.</p>



<p>1) la primera parte de la carta: La primera parte de la carta se llama Reproches, en esa parte vas a escribir todo lo que vos le reprochas en este caso a tu mamá. Allí tenés que escribir sin inhibiciones, sin culpas, lo que vos sientas, incluso si sentís que hay cosas que ya le has reprochado en el pasado y ya le perdonaste ponelas, por si quedó algún atisbo, algún átomo de reproche inconsciente de eso. Y todo lo que vos le reproches ahora. Pero supongamos que hay muchísimas cosas que vos le reprochas. Supongamos, para ser extremos, que te pegaba todos los días durante 10 años, si vos llegas a escribir todas las veces que te pegó no te alcanza la noche, no te alcanza un cuaderno entero, entonces en ese caso tenés que poner la “Gestalt”. La Gestalt es “la parte que representa al todo”, con que pongas una, dos o tres veces de lo que pasó, lo que representa a todas, allí podes sentirte como que está hecha esa parte. O si por el contrario, sentís que no tenés nada que reprocharle, tenés que buscar qué cosas les has reprochado de chico quizás.</p>



<p>2) Segunda parte de la carta. La segunda parte de la carta se llama Agradecimiento. Allí ponés todo lo que vos le agradeces… y ¿con qué se empieza? Con que te dio la vida. Si ella no te hubiese dado la vida, si tus papás no te hubiesen concebido no tendrías ni la oportunidad de escribir esta carta para perdonarlos. Cada cosa que vos disfrutas en la vida, el arte, el sexo, el deporte, lo que sea, es gracias a ellos. Porque a través de ellos se expresó un atributo divino, sin siquiera ellos se den cuenta seguro, pero sí fue. Se expresó “El Creador”, se actualizó “El Dador de Vida”, se manifestó Dios…</p>



<p>Muchas veces uno de los progenitores, generalmente el padre, lo único que hizo fue poner el esperma y se fue, se borró y nunca más apareció. Empero solamente por ese acto ya hizo algo que a vos te dio Vida, se manifestó el atributo de la Misericordia con vos, a través del papa borrado, en ese momento.</p>



<p>Incluso, muchas veces las personas con un padre borrado se da cuenta de grande puso un gen, con el esperma o el ovulo vinieron cierto genes. Entonces el papá que no lo vio nunca en la vida era músico y la persona tiene ciertas capacidades para la música, o la mamá que era pintora y lo dio en adopción y ahora tiene capacidades de generar arte, entonces terminan agradeciéndole más cosas que sólo el esperma</p>



<p>A veces uno no sabe lo que es… hay que tener hijos para darse cuenta lo que es despertarse varias veces a la noche, cambiar los pañales, renunciar a deseos, renunciar a viajes, renunciar a proyectos por todo lo que es mantener a una criatura, etcétera… y después las cosas que te acordás, te dejó jugar, que te dejó subir a un árbol, un día (hay padres que no lo permiten). O te llevó a hacer cierto deporte, cierta práctica, todo lo que vos quieras poner. Pero, lo mismo que con la otra parte de la carta, si sentís que es mucho solo la Gestalt. Y si sentís que no hay nada, como le pasa a mucha gente que no le quieren agradecer nada, es mentira porque te dio la vida, te dio los genes… Yo le digo a mis pacientes: -Bueno vos decís que tu papá no te dio nada bueno… pero ¿vos tenés relaciones sexuales? –Si. – ¿Y disfrutas de las relaciones sexuales y de tus orgasmos? – Si. –Bien, cada orgasmo que tenés es gracias a tu papá qué te dio la vida… ¿qué otra cosa disfrutas? – Me gusta pintar. -Cada pintura que haces es gracias a tus padres qué te dieron la vida.</p>



<p>O también, en la parte de los reproches me olvidaba, se pueden reprochar los genes, si tenés un papá que era un empresario que estaba todo el día trabajando, se reprocha a la parte de que estaba todo el día trabajando y no te dio afecto, y se agradece la parte que gracias a eso le dio un buen pasar económico y capacidad para generar recursos.</p>



<p>3) La tercera parte de la carta es la parte del Perdón. Obviamente que en esa parte entonces lo que se hace es perdonar, ¿pero cómo? Yo te voy a decir cómo, poné lo siguiente, que a partir de todo lo que pusiste en la segunda parte de la carta le perdonas, le disculpas absolutamente todo lo que pusiste en la primera parte de la carta… ¿por qué? Porque si vos pones en una balanza todo lo que pusiste en la primera parte de la carta y lo que pusiste en la segunda parte de la carta, esto último pesa muchísimo más simplemente por el hecho de que allí está que te dio la vida, con todo lo que eso conlleva.</p>



<p>Ahora, lo importante es sentirlo, poné lo que sentís, vos podés poner mil palabras pero si no las sentís no sirven para nada, podés poner dos líneas te perdono todo papá y mamá, listo, si lo sentís sirvió mucho más. Por eso la foto, por eso la vela violeta; el color violeta es el color de la transmutación, de la trasformación y la sanación.</p>



<p>Y, como esta parte de la carta que se llama Perdón, también podés agregar disculpas de tu parte, si sentís que le querés pedir perdón por algo que hiciste, que le dijiste alguna, vez que lo lastimaste, podés agregar ahí y pedir perdón… Y, como yo le digo siempre a mis hijitas, Zainab y Abigail, cuando me enojo con ellas, me dicen -Perdóname papá por favor. Y yo les digo -Yo soy tu papá y siempre te voy a perdonar todo… pero cada vez que te mandes una macana te voy a retar, perdóname vos, es mi deber.</p>



<p>Y después la firma final: Firmás la carta, le pones tu nombre y te despedís, así: “Con cariño y tu hijo/a …” (tú nombres o como te llaman) la firma y te despedís… O “te quiere mucho …” como quieras despedirte.</p>



<p>¿Cómo continúa este ritual? porque esto es un ritual, de la siguiente manera: Agarrás la tijera o cortapapel y cortás la parte de la firma, separás esa parte del resto de la carta, que quede separada la parte de la firma con todo el resto de la carta, la parte de la firma y la despedida con cariño tu hijo… Todo lo que es reproche, agradecimiento y perdón queda por otro lado</p>



<p>Y ahora, con MUCHO CUIDADO, lo que vas a hacer ahora con extremo cuidado, todo lo que es la parte grande de la carta, de reproches, agradecimiento y perdón, lo ponés sobre la vela violeta para que se prenda fuego con esa llama, y que se queme absolutamente toda la carta, dentro de la cacerola o cacharro de metal. Si te parece que es peligroso, que no estás en un lugar seguro porque hay alfombra en el piso o porque hay mucha madera o por lo que sea, te vas a hacerlo al baño, al balcón, cocina, patio, terraza o a donde sea. Es muy importante que lo hagas con cuidado, hasta que se haga completamente cenizas.</p>



<p>Las cenizas de la carta las tirás dentro de uno de los sobres, y a esos sobres le pones el nombre de cada quién corresponda la carta. La firma la dejás allí o la podés guardar en el sobre, como te sea más cómodo, y dejás todo allí como velándose toda la noche, sin apagar la vela, y te vas a dormir, queda todo allí toda la noche.</p>



<p>Al otro la vela ya apagada, totalmente consumida, la tirás a la basura, lo que recomiendo enfáticamente hacer con la foto es que el mismo portarretratos sacarle los papelitos que tapaban los otros personajes que había en la foto si es el caso, y ponerlo en tu casa, que pase a ser parte del decorado de tu casa, un retrato de tu mamá y de tu papá. Y las cenizas, identificando las de tu mamá o las de tu papá, la guardas y listo.</p>



<p>Después de 3 días, tiene que estar como más cerca tres días y como más separado dos semanas, que no pase de 15 días desde que haces una carta ni sea más cerca de 3 días una de otra. Si ya hiciste la de tu mamá haces la carta de tu papá y viceversa, exactamente con las mismas condiciones, exactamente lo mismo, podés usar la misma foto si estaban los dos e ir tapando uno y otro.</p>



<p><strong>Regalos:</strong></p>



<p>Después de hechas las dos cartas, el ritual continúa de la siguiente manera: tenés que comprarle un regalo a tu mamá y un regalo a tu papá. No hace falta que sean grandes cosas, con que les compres un chocolate, una taza que diga “para el mejor papá”, no importa, una pavada, no tiene que ser gran cosa. Si por ejemplo uno de ellos está muerto, o los dos, le llevas flores a la tumba, o si están en cenizas, donde hayas arrojado las cenizas. Si no podés llegar donde las arrojaste hazlo en un lugar simbólico, donde les gustaba ir o les gustaría, ¡utilizá la creatividad! Lo que no te tiene que frenar es el miedo, por ejemplo, no vale no ir al cementerio por miedo… hay que hacer el esfuerzo, si no se hace un esfuerzo no se obtiene nada.</p>



<p>Otra característica que tiene que tener el regalo es que no debe coincidir con otro ritual simbólico social, por ejemplo, si justo coincide con el día de la madre o el día del padre o el cumpleaños, no tenés que llevarle un solo regalo que equivalga para las dos cosas, tenés que llevarle dos regalos, porque tiene que tener un simbolismo distinto, el Día del Padre tiene un simbolismo y la carta que vos hiciste tiene otro, si coincide llévale dos regalos. Tienen simbolismos distintos.</p>



<p>Y otra característica es cómo lo vas a entregar, vos podés ir si tus papás están juntos un solo día para matar dos pájaros de un tiro, y llevas un regalo a cada uno, o si es separado un día vas a la casa de tu papá y otro de tu mamá. También, si están separados, podrías hacerle la carta a tu mamá y le llevas el regalo a tu mamá, y después le haces la carta a tu papá y después le llevas el regalo a tu papá… podés dividirlo de esa manera como vos prefieras, o sea, en esto el orden de los factores no altera el producto. Incluso podés primero comprar el regalo y después escribir las cartas, no hace falta que escribas las cartas para después comprar los regalos, esa es otra característica del regalo.</p>



<p>Para entregar el regalo: Tenés que tener una bolsa y el regalo. Al regalo, que puede estar envuelto o no, le tenés que pegar la firma “con cariño tu hijo…”, le pegas la firma de forma visible, y luego este regalo lo metes adentro de una bolsa y adentro de la misma bolsa tiras las cenizas de la carta que estaba en el sobre y el sobre lo podés tirar, es decir que cuando tu papá y tu mamá reciban el regalo va a estar un poco sucio con cenizas, no importa. Si son muy obsesivos se van a dar cuenta de las cenizas, sino no, a lo sumo dirán está un poco sucio esto, y ahí le pones cualquier excusa, no importa… le podés decir que se te cayó un poco de habano adentro, o que el auto estaba sucio y se te cayó algo.</p>



<p><strong>Conclusión:</strong></p>



<p>Esto es un ritual simbólico. Para tu mente inconsciente va a equivaler a haberlo hecho en lo real, como si vos les distes las cartas enteras a ellos. Además, después de hacer algo negativo hay que hacer algo positivo, después de haber escrito los reproches hay que perdonar y llevarle un regalo. Esto compensa el aparato psíquico, y ayuda trasmutar la sombra en luz, esos reproches a veces sumergidos, a veces no tanto, en la sombra, hacia los padres, hacia nuestros padres interiores, lo que nos traba interiormente. Y no solamente haber perdonado, agradecer.</p>



<p>La gratitud y el perdón van juntas como alas de una paloma, esta paloma se llama felicidad, y no puede volar sin que sus alas funcionen en armonía.</p>



<p>Licenciado Gandolfi</p>
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		<title>«La Dote» El Tamaño Importa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lic. Gandolfi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jun 2023 22:56:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[Una solución tradicional para un problema moderno de género. Ella acude a su psicólogo angustiada, buena parte de&#160; su vida atrajo a hombres conflictivos, quienes al principio se mostraban de una manera, pero luego, cual lobos disfrazados de cordero o abuelita, al transcurrir el tiempo en la relación mostraban sus grandes colmillos: Celópatas, violentos, golpeadores, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Una solución tradicional para un problema moderno de género.</strong></p>



<p>Ella acude a su psicólogo angustiada, buena parte de&nbsp; su vida atrajo a hombres conflictivos, quienes al principio se mostraban de una manera, pero luego, cual lobos disfrazados de cordero o abuelita, al transcurrir el tiempo en la relación mostraban sus grandes colmillos: Celópatas, violentos, golpeadores, infieles, etc.</p>



<p>Al parecer él era distinto a los demás. Aunque ella creía percibir al principio un atisbo, un esbozo de algo raro en él, pero entre la pasión y las bellas palabras se quedaba dormida ante el primer beso como una Bella Durmiente, pero todo al revés, todo un antihéroe. Él ya no es distinto, hace tiempo o no tanto tiempo. No sabemos cuando fue la transformación, cual fue la luna llena que lo transmutó de hombre a lobo, menos sabemos si alguna vez fue hombre. A veces el cambio es de golpe, otras gradualmente.</p>



<p>Lo cierto es que ella dedicó parte de su vida a sus hijos. Profesora de ingles, amante de la danza o de las matemáticas, soñaba con tener su propia casa de té, etc. Ahora él no le pasa un mango, la ley lo avala debido a su miserable sueldo en blanco, o lo único que hace es drogarse y de vez en cuando, cuando su adicción le da un respiro, o un trabajo, lleva en moto-envío algo a alguien por unos mangos…</p>



<p>Me pregunto, ¿cuántas veces más tendré que escuchar en mí clínica relatos de esta calaña en una sociedad que se da el tupé de mirar a los mundos tradicionales y orientales desde arriba del hombro tildándolos de “machistas”, “incivilizados”, “anticuados”, “¡de cromañón!”? ¿Hasta cuándo? Y la respuesta late desde lo bajo de mi inconciente: “cada vez más y peor”.</p>



<p>Es cierto, cabe analizar en el consultorio qué lleva a esta chica una y otra vez, o&nbsp; esta bendita vez, a éste tipo de relaciones. No menos cierto es que hasta los neuróticos merecemos una ley que nos proteja, principalmente de nosotros mismos, una ley en este caso arquetípica, a saber:</p>



<p><strong>La dote. ¿Qué es la “dote”?</strong></p>



<p>Dote viene del latín&nbsp;<em>dotis</em>&nbsp;y significa “dotación”. Desde un punto de vista grecorromano, ergo machista, la dote era el patrimonio que la futura esposa entregaban al novio -o de familia a familia-, siendo proporcional al estatus social del futuro esposo, refiere así etimológicamente a “estar bien dotado”.</p>



<p>La grecorromana no es sino una versión corrupta de otra exégesis sobre la dote, la cual perdura en distintas sociedades que se pueden aunar bajo el seudónimo de&nbsp;<a href="http://www.tarotaldia.com/articulos/espiritualidad/la-tradicion-primordial-en-el-sistema-de-gurdjieff-cuarto-camino/"><em>Tradición Primordial</em></a>, donde la dote es la parte que corresponde a la mujer en el matrimonio, no al hombre.</p>



<p>Me resulta curioso que las culturas que se basan en el primer concepto de la dote mencionado, grecorromano, sean sobre las que se establecen las leyes y el sistema de vida occidental, el que tanto juzga de machista al otro hemisferio del mundo, significativo. Pero por ejemplo en el Islam, así como en otras tradiciones orientales, la dote no corresponde sino a la mujer. Un bien material que el novio debe ofrecer a su futura esposa antes de consumarse el casamiento, ella lo puede aceptar y todo continúa al son de&nbsp;<em>y fueron felices y comieron perdices</em>, o lo puede rechazar, entonces él deberá esforzarse por ofrecer algo más o el matrimonio no se consumará. Luego, durante el transcurso del matrimonio o si por alguna razón se divorcian, la mujer podrá renunciar o no a su dote.</p>



<p><strong>¡Estar bien dotado!… ¿que implica?</strong></p>



<p>No solo de pan vive el hombre. He escuchado por ahí que un buen matrimonio tiene tres pilares, a saber: el sexo, el dinero y el amor.</p>



<p>Entonces, según dicha máxima, lo primero es tener buenas relaciones sexuales. Satisfactorias en todo sentido; físico, pasional, intelectual y sentimental, hasta espiritual si se quiere. Algo especialmente difícil para los cristianos, condenados por sus propias filosofías que ven al sexo como algo sucio. Pero todas las demás religiones, creo, en general, lo disfrutan, lo que incluye especialmente al ateísmo monógamo, y lo dejo ahí.</p>



<p>Lo segundo implica que el matrimonio tenga capacidad de generar recursos, poder adquisitivo. Tirando por la borda la utópica frase “contigo pan y cebolla”. Sí, contigo pan y cebolla hasta que pasa algo en lo que se requieren recursos y la cebolla te la tiran por la cabeza. Este tema es algo que naturalmente recae más en el varón, y digo naturalmente porque si desean tener hijos, por ejemplo 2, se entiende que la mujer estará 18 meses embarazada y por lo menos 12 meses amamantando, lo cual es muy poco, significa que a los 6 meses, cuando sus hijos todavía son bebés, deben dejarlos con alguna fulana y enchufarle una teta artificial llamada mamadera, con leche más artificial. Volveré sobre este tema más tarde ya que es lo central en este tratado.</p>



<p>Lo último es el amor…. O como diría una canción “¿Qué carajo es el amor?” (Las Pastillas del Abuelo). Escuché decir que “Amor es cuando el otro se caga encima y vos le limpias el culo”. Perdón a mis lectoras. Es decir, no sabemos qué es el amor pero podemos al menos tener la idea de que este último “pilar del buen matrimonio” consiste en esa admiración que uno debe tener por el otro. No estoy hablando de la pasión, hablo de una admiración ideal, intelectual-emocional, que nos permite no ver tanto sus defectos, ensalzar sus virtudes e incluso ver algunos de sus defectos como virtudes. Suena algo así en ellas, “¡hay que tierno!”, cuando uno hace una estupidez manifiesta.</p>



<p>La dote se centra en el segundo pilar mencionado, la guita. Cuando una mujer se casa con un hombre y, como es natural, proyectan tener hijos, la mujer respecto a su capacidad económica, de generar recursos, ya arranca en inferioridad de condiciones. Si la idea es tener supongamos 2 críos, que sea una madre más o menos presente y los amamante, no como indica nuestra ley de prehistoria grecorromana de los 6 meses y ¡a la guardería!, o a lo sumo 6 meses más “sin goce de sueldo”; entonces tenemos una mujer que pasará entre 3 a 5 años sin poder trabajar o al menos con su capacidad de producción económica disminuida. Todo lo anterior descontando que ella quiera luego seguir dedicándose a la casa y a la familia, lo que por añadidura será para beneficio de su esposo, y también suponiendo que es por motu proprio -supongamos para no entrar en temas más enredosos todavía.</p>



<p>Por otro lado, dicen algunos estudiosos tradicionalistas ortodoxos, que esta dote no es sino la compensación para la mujer que en algunas religiones a diferencia del hombre no tiene derecho al divorcio sin causas válidas. ¿¿Sin “causas válidas”?? Creo que no se detienen en que los motivos o causas “válidas” que puede alegar una mujer podrían ser tantos o más que los que no alegue un hombre a la hora de dar el portazo. Perdón, me estoy arrogando la potestad de tildar a la opinión de estos estudiosos ortodoxos de incompleta y, ahora sí, machista. Mi defensa aquí es que la dote además debe compensar esos años que ella no pudo profesionalizarse o armar las bases para su oficio libremente, esa pausa o letargo en el tiempo que consistió en gestar los hijos de los dos, ¡no solo de ella!</p>



<p>Esta dote debe estar en relación a la capacidad adquisitiva del marido y no puede ser de otra manera salvo que él tenga una fábrica de dinero. Los romanos le pedían a la novia o su familia una dote en relación al status del futuro marido, la tradición primordial exige una dote al marido para la mujer en relación con su posición social. Suena mejor ¿no?, qué se yo… ¿Un auto, uno alta gama, un departamento, un local de lo que ella le guste, un taller de lo que ella trabaja, o el equivalente? Mejor no sigo porque me van a venir a buscar para colgarme, como los hombres de Springfield (Los Simpson) al romántico Apu.</p>



<p>¿Ahora cierra más por qué digo que la dote es un derecho natural de la mujer más allá de permisos para divorciarse? Debe representar en todos los casos esa parte que la mujer pierde, al menos esa parte. Pero no para que sea “la paridora pagada con pan” como diría bellamente Silvio Rodríguez, ya que ella participa en la decisión subjetivamente, continúa Silvio “ella prefiere también parir, pero después elegir donde ir”, para que cuando se reincorpore a sus actividades plenamente, &nbsp;esté parada en el mismo lugar o similar, ¡o mejor!, o si no quiere hacerlo también sea su elección.</p>



<p>Quizá por estas razones antiguamente eran las familias las que negociaban la dote. La mujer ama mejor que el hombre, muchas veces no le importa -¡sé que muchas veces sí!-, pero en general en el momento de casarse, embelesados tortolitos, lo que menos piensan es en la dote-guita. Allí bien viene un padre y/o madre, rígidos los dos, con cara de viejos malos y algunos años de experiencias en los hombros para decir: “¡Ojo!, cuando la pasión se va…”.</p>



<p>La dote debe ser por escrito previa al matrimonio y los hijos. Cuán equivocado a mi entender estaría Pablo Milanes, otro supuesto referente feminista, al decir “yo no te pido que me firmes mil papeles grises para amar”, olvidando lo simbólico y ritualista de la esencia humana, olvidando que la que más pierde allí es la mujer y olvidando principalmente que las palabras se las lleva el viento, más aún las palabras dichas apasionadamente.</p>



<p>No obstante un hombre que da dote no es un “buen hombre”, es un “hombre normal”. Ergo un hombre que no da dote o equivalente y pretende que ella sea la paridora, ese es un “mal hombre”. De hecho, no creo que tenga el derecho a ser llamado Hombre… ser Hombre, con todas las letras, implica el buen vínculo que uno tiene con su opuesto complementario, la mujer. Para establecerse con un opuesto hay que vincularse en relación complementaria con tal. El hombre que no sabe complementarse con la mujer no tiene derecho a ser llamado Hombre. Y el hombre que sí lo hace y da dote o equivalente no es que sea bueno, es normal.</p>



<p>Tal es así, tan arquetípico es, que la dote es propiedad de ella antes de conocerla. El varón que desea casarse y tener hijos, no solo debe adiestrarse en tener una buena facha y una buena labia, también debe trabajar para tener una dote grande en el momento de pensar en fundar una familia o al menos un proyecto que lo lleve a poder rendirla en algún momento futuro.</p>



<p>Pero la mujer moderna ha perdido su dignidad, percibe la dote como un “regalo” de parte del novio, le da vergüenza exigirla, por que siente que esto es “depender” o utópicamente cree que solamente debe unirlos el amor. Nada más lejos de la realidad, una mujer digna, que se respeta a sí misma, por ejemplo una mujer oriental íntegra, como lo grafica hermosamente Isao Takahata en el Cuento de la Princesa Kaguya, siempre sabe exigir una dote correspondiente a lo que ella está dispuesta a dar, una mujer arquetípica.</p>



<p>Tengamos en cuenta lo siguiente, la mujer comienza a menstruar alrededor de los 12 años y termina a los cuarenta y pico, luego viene la menopausia y todos los trastornos que esto conlleva, esto no solo para que ellas puedan ser madres, ¡sino que también nosotros!, gracias a ellas y sus sacrificios. Algo que debe padecer la mujer por más que tome pastillas toda su vida o se haga ella la unión de trompas o él la vasectomía.</p>



<p>Por otro lado, estamos atravesados por una realidad social, un mundo y hasta una complexión física que en general, sino siempre, da más posibilidades productivas al hombre. Entonces, se cumpla o no, se de o no, se decida o no la paternidad la dote es su derecho arquetípico. No olvidemos que por algo la «Tradición Primordial» dio el derecho a la propiedad privada a la mujer cientos de años antes que las culturas occidentales. Y otro dato es que en las sociedades que se rigen tradicionalmente, para sumar a lo anterior, el dinero que el hombre gana es primero para la familia y luego, si le sobra digamos, para él. Y lo que la mujer gana es al revés, primero ella luego la familia.</p>



<p>Por último diré que la psicología junguiana, arquetipal y las tradiciones tienen mucho que aportar a la lucha de la mujer digna por sus derechos primordiales -no a la extrema denominada por otros extremos “feminazis”-. Porque si la mujer resuena con sus derechos arquetípicos tiene la fuerza y la sabiduría mítica a su favor, y no solo filosofías baratas o conjeturas subjetivas a capricho de cada coyuntura histórico-política que cambian según pa´ donde sople el viento.</p>



<p>Entonces chicas, ya saben, en tanto dote ¡el tamaño importa! A exigir dotes grandes, hombres bien dotados. No en vistas del grosor de su billetera sino de su capacidad para abrirla y dar a la mujer lo que le corresponde.</p>



<p>Licenciado Gandolfi</p>
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		<title>Pajaritos a Volar</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lic. Gandolfi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jun 2023 22:28:57 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Cómo dar el alta a pacientes avanzados en análisis? Todos los que hemos transitado por el diván de algún psicoanalista poseemos casi sin excepción la experiencia, esa incomoda sensación cuando uno no desea ir más terapia, ya sea por que no lo sienta necesario o por otras razones, pero no se anima a decírselo al [&#8230;]]]></description>
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<p>¿Cómo dar el alta a pacientes avanzados en análisis?</p>



<p>Todos los que hemos transitado por el diván de algún psicoanalista poseemos casi sin excepción la experiencia, esa incomoda sensación cuando uno no desea ir más terapia, ya sea por que no lo sienta necesario o por otras razones, pero no se anima a decírselo al analista.</p>



<p>A veces podemos llegar a culparnos a nosotros mismos de seguir yendo a algo que no requerimos, y estar así durante un tiempo razonable o irrazonable, así y todo no animarnos a plantearlo y seguir con la alícuota. Otras veces, más alineadas con el adoctrinamiento psicoanalítico que atraviesa todo “analizante” (paciente de un lacaniano) podemos sentir culpa por pensar que en verdad necesitamos seguir pero tenemos nuestras “resistencias”. Ahora, vamos a poner el acento en ese adoctrinamiento y en las supuestas resistencias, digo supuestas porque cabe preguntarnos si a veces no es el psicólogo quién se estaría resistiendo a dejar a su paciente. Consideremos entonces este cuestionamiento válido para este ensayo.</p>



<p>En mi experiencia, debido a dicho adoctrinamiento antaño a mi terapia, muchos de mis pacientes, es decir los que han experimentado esta sensación con otro psicoanalista, cuando se sienten mejor empiezan naturalmente a desear, digámoslo así, no verme más. Deseo sano por demás. Entonces, cuando de estos prototipos se trata, no tienen mejor idea que informármelo o por mensaje de texto o en los últimos 5 minutos de la sesión… con suerte 5 minutos, más bien en el alargue, con mi próximo paciente colgado al portero. ¿Por qué?</p>



<p>Lo que estoy denominando como el adoctrinamiento, definámoslo, la resistencia del psicólogo a dejar/ser-dejado por su paciente que se ve proyectada al paciente como resistencias, culpa, reproches, RTN (reacción terapéutica negativa), vergüenza, etcétera, parte de una base, o mejor dicho, tiene sus sustentos teóricos. Así como toda mentira que debe tener una verdad de núcleo sino no se puede sostener, reza que todo paciente debe llegar hasta lo que se denomina el “fin de análisis” para poder darle el “alta”… Lo más extraño es que se habla del “alta” en todos los casos, lo que implicaría que todos los pacientes sufren de alguna enfermedad, cual paciente de un medico alopático.</p>



<p>En psicoanálisis se habla del fin de análisis como un nuevo posicionamiento subjetivo frente a la angustia de castración, y existe muchísimo material literario dentro de dicha disciplina sobre el tema. Material harto complejo, rebuscado, difícil, a veces incomprensible y otras veces ensayos pseudo científicos con pretensiones de verdades últimas. Es así, con toda razón, por que “el fin de análisis” es una de las cuestiones más difíciles en terapia. Freud lo llamaba “los movimientos de apertura y cierre”, alegando a que son los más estudiados por los profesionales del ajedrez. Lo más difícil en este juego, en el que las fichas negras son la neurosis del paciente y las blancas el análisis, lo más complicado, es cómo empezar y, más aun, cómo terminar la partida.</p>



<p>Mi práctica dista muchísimo de todo ese balurdo psicoanalista, está en las antípodas. Desde mi sofá, con el adoctrinamiento, el paciente aparenta ser victima de un psicólogo que no quiere largarlo, ni a él ni a su cuota. Y, desde aquí, también parece que los psicoanalistas, conociendo los resultados potencialmente negativos de un alta prematura pero desconociendo ellos mismos los resultados peor o igualmente malos de una subordinación de este tipo, quedan situados más que como profesionales de la salud como una suerte de chamanes que saben más que el paciente como se siente, inconcientemente, como el Otro se vive.</p>



<p>En otro orden de cosas, mi experiencia personal y la de colegas allegados muestra también que, muchas veces cuando nos vamos nosotros o los pacientes de vacaciones, entonces ellos se da cuenta que están mejor, de que quizá tal vez no me necesiten, genial… Pero, en psicoanálisis siempre, y cuando digo siempre digo SIEMPRE, se interpretan las faltas de los pacientes, sus olvidos de la sesión, como aquellas resistencias malignas. Digo, ¿no es extraño y tendencioso que a una persona que por ejemplo es obsesiva o seductora, hablando en criollo: alguien que siempre quiere hacer las cosas perfectas y/o agradar a todo el mundo ¡se olvide de nosotros!? ¡Genial!… Pues parece que el narcisismo del psicólogo es tan grande que no puede imaginar que alguien se olvide de él sin diagnosticarlo ¡resistencia! Pero la sabiduría popular, de la cual no puede estar muy alejado todo análisis, nos dice aquí que muchas veces un olvido en determinados temperamentos es signo de estar mejor, menos “obse”, algo se empieza a sanar.</p>



<p>Ahora, como profesionales de la salud, no solo es lícito sino que imperativo preguntarnos ¿tenemos que estar presentes hasta el final de la “cura”, el fin de análisis, o confiar en que la cicatrización se hará naturalmente? Me atrevo a responder retóricamente: en mi experiencia, casi sine qua non, funciona igual que una herida en un tejido, hueso u órgano, cuando la cura comenzó tiene por destino la sanación, “Elemental mi querido Watson”, ¿o no?</p>



<p>Entonces, tomando como referencia medica que cuando una cura comenzó, salvo nuevas inclemencias exógenas, no así endógenas, tiene por destino la sanación. Por tanto, mi postulado en este ensayo que está basado en mi empíria clínica, es que cuando el proceso de cura comenzó y el paciente ya sabe, o mejor dicho, el inconciente ya ha “entendido”, digamos, como curarse, y como no lastimarse más, obviamente, la cicatriz se da sola… ¡es mejor dejar de tocar esa herida! y permitir así que el proceso se de naturalmente, sanamente, automáticamente si se quiere.</p>



<p>Los psicólogos no somos maestros espirituales, somos profesionales de la salud, reitero una y mil veces, porque algunos se olvidan, ergo no podemos pretender que el paciente vaya hasta donde nosotros queremos que vaya. Salvo que se lo imponga por vía de la justicia, por tener una patología que conlleve riesgos a terceros o de la propia vida del paciente. Incluso así es complicado.</p>



<p>Un buen profesional de la salud tiene que detectar lo más objetivamente posible ese momento, sin imponer filosofías, doctrinas u posicionamientos, ese breve espacio de tiempo en el que el inconciente del paciente se ha empezado a curar solo, y ya no nos necesita más. Digo “breve” porque si uno no lo detecta el paciente sí, y tarde o temprano nos lo hará saber vía olvidos, fallidos, equivocaciones y entonces mal haríamos, si es el caso, en diagnosticar resistencias o peor la mencionada RTN, lo cual iría en detrimento justamente de la cura, ya que allí se siente culpable, allí generalmente él se reprocha a sí mismo por querer dejarnos “resistentemente”. No debemos llegar a eso, en lo posible, y si es el caso, lavar también entonces ese remordimiento.</p>



<p>No estoy diciendo que la RTN no exista, sepan ustedes entender la diferenciación que quiero establecer. Sobre la RNT se ha dicho mucho, aquí no expongo sino que a mi entender es tarea del profesional detectar cuando la auto-sanación se ha activado y sigue su curso en ausencia de la clínica y el médico. Es sabido que, en última instancia, y en primera también, nosotros los psicólogos no “curamos” a nadie, sólo somos una herramienta más en la vida de nuestros transeúntes, dentro de otros tantos útiles que tiene en su mochila. No podemos y no debemos ser tan soberbios como el genio de Lacan para decir que todo pasa por el análisis, no somos tan genios como él ¡por favor! Somos solo un arma más que el paciente usa, a veces bien y a veces también mal.</p>



<p>Voy a escribir a futuro un artículo para mis consultantes, denominado “Empoderarse de la psicoterapia”, para ayudarlos con ello a tener una positiva/activa-receptiva actitud ante una psicoterapia. Empero nosotros, así como cuando un médico ve que una herida no necesita más intervención y, a lo sumo, hace un mantenimiento, chequeo esporádico sin intervenciones, para ver que todo marche bien, así deberíamos obrar los expertos en salud mental también.</p>



<p>Me gustaría citar el ejemplo de las águilas, como una alegoría clásica, mítica. Un psicólogo emula por momentos al arquetipo de la Papisa, arcano número 2 del Tarot Marsellés. La cual es una sanadora del interior. Un prototipo solo del mundo oculto. Es por esto que no se deben tener vínculos profundos por fuera de la clínica entre paciente y psicólogo, se rompería con el arquetipo. La psicoterapia es un ritual de sanación que se remonta antaño, encuentro mítico entre sanador y protagonista (del latín “proto-agonistis”, el primero en agonizar), mito que tiene la edad de la humanidad. Así como una madre interior, o una abuela sabia. Así como las mamás águilas, las que cuando sienten en su instinto que su polluelo esta listo para volar, lo empujan al vacío.</p>



<p>En nuestro caso debemos sentir por nuestro instinto; por nuestra experiencia, lo que hace al “olfato profesional”, y por nuestra razón, alimentada por estudios y lectura; el profesional debe sentir así que su paciente ya se puede arreglar solo, entonces tiene que darle el alta. Digamos “alta” por no encontrar ahora un termino más adecuado. Alta siempre provisoria ya que, hay que aclarar, la puerta del consultorio de un profesional de la salud mental, no psicoanalista ortodoxo, debe ser como la puerta de una cocina de un restaurante, vaivén, se abre para los dos lados. Se le da el alta cuando todavía nunca voló… llamémoslo exageradamente, “el envión sagrado de la mamá águila”. Se le da un voto de confianza, un “¡vos podés!”, sabiendo que uno está allí por si quiere volver. En términos lacanianos: no como una madre devoradora, sino como una madre castradora. Somos ahora la falta, el sujeto barrado (castrado, incompleto) empieza a circular con su deseo por fuera del objeto “A” en el que estamos situados, nuevos objetos aparecerán en su horizonte… “vos podés”.</p>



<p>Todo esto a veces resulta desconcertante para los pacientes habituados a psicoanalistas-madres-devoradoras adoctrinadores. Es por esto que el alta tiene que ser dada con tacto, explicada; de esta manera el paciente no se sentirá abandonado en caída libre como aguilucho. Es que al trabajar con algo tan poco objetivo, tan subjetivo como el psiquismo, siempre deberíamos advertir que toda alta es presuntiva, que puede volver cuando lo necesite. (También explicando que, en general, no es un alta ya que no estaría “enfermo”).</p>



<p>En mi humilde experiencia esto es muy bueno para los pacientes, no solo para el que se va sino que también para los venideros, ya que uno así es mejor profesional y puede también atender a muchos más; si conserváramos a todos nuestros pacientes por años y años, como hacen los psicoanalistas ortodoxos, entonces llegaría un tiempo en el que no tendremos más turno para ofrecer… ¿Qué más parecido a una secta de a dos?</p>



<p>Entonces siempre es más sano, cuando se sientan preparados, ¡pajaritos a volar!</p>



<p>Licenciado Gandolfi</p>
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		<title>Psicoterapia 3D</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lic. Gandolfi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jun 2023 22:04:32 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[Psicoterapia 3D, un nuevo enfoque holístico en la clínica psi. Este trabajo esta tomando en parte de mi artículo&#160;“Ataque de Pánico…»&#160;debido a que el tipo de psicoterapia que allí aplico, en términos generales, es el mismo que para el resto de las dolencias psíquicas, más allá de los ejercicios puntuales y direccionados a cada dolencia, [&#8230;]]]></description>
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<p><strong>Psicoterapia 3D, un nuevo enfoque holístico en la clínica psi.</strong></p>



<p><em>Este trabajo esta tomando en parte de mi artículo&nbsp;<a href="http://gastongandolfi.com/ataque-de-panico-que-es-y-como-curarlo/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">“Ataque de Pánico…»</a>&nbsp;debido a que el tipo de psicoterapia que allí aplico, en términos generales, es el mismo que para el resto de las dolencias psíquicas, más allá de los ejercicios puntuales y direccionados a cada dolencia, que se pueden suministrar en cada caso.</em></p>



<p><strong>Tres cerebros, tres tipos de técnicas</strong></p>



<p>Para comprehender cómo sanar distintas dolencias psíquicas, cómo lo son los ataques de pánico, las fobias, las neurosis y distintos problemas del carácter, primero hay que saber cómo funciona la mente, y para esto se debe tener algún conocimiento sobre su soporte físico, el cerebro. Esta tendencia “fisicalista”, digamos, no escapa al interés del psicoanálisis, por más que este parezca hoy en día más filosófico que científico. Recordemos que Sigmund Freud era un neurólogo ávido en este tipos de temas, por esta razón escribió una de sus obras más significativas para la ciencia moderna del comportamiento, el “Proyecto de una psicología para neurólogos”.</p>



<p>Dice la neurociencia moderna que a nivel cerebral el ser humano es un ser tricerebral. Nuestro cerebro es tripartito o por decirlo de otra forma, tenemos tres cerebros. Esto se apoya en el modelo del “cerebro triúnico” o “cerebro triuno”, propuesto por Paul MacLean.</p>



<p>Tomando el orden de aparición evolutivo, el primer cerebro es el “cerebro básico” o “reptiliano”, su localización es en la parte posterior de la caja craneana con prolongación directa a la médula espinal (en la imagen: “cerebro de reptil”), el cual forma parte del sistema nervioso central y se comunica con los otros dos cerebros por medio del sistema reticular, primero hacia el segundo cerebro y luego hacia el tercero. De modo que el hombre cerebral es primero sensación y percepción, a través de los sentidos. Es el cerebro reptiliano el que se encarga de nuestros movimientos más básicos y reflejos. Desde el punto de vista de la psicología transpersonal este cerebro está en relación con el “centro” gurdjieffiano “instintivo-motor” y la “funciones de la sensación” de la psicología analítica de Carl Gustav Jung.</p>



<p>El segundo cerebro, el límbico o mamífero (en la imagen: “cerebro de mamífero”), está ubicado debajo de la neurocorteza, detrás de la nariz. Encargándose de los sentimientos. Este cerebro gobierna lo que es llamado en algunas ramas de psicología transpersonal el “centro emocional” y la “función del sentimiento” de Jung.</p>



<p>El tercer cerebro es el denominado neocórtex, tiene por función principal el pensamiento y es el que diferencia a los humanos del resto de los animales, por eso se lo llama también cerebro humano (ID. en imagen). Son los pensamientos capaces de dilucidar todo tipo de problemáticas. Este cerebro gobierna al “centro intelectual” de la psicología transpersonal de la “posible evolución humana” de Gurdjieff, y la “función del pensamiento” de la psicología analítica junguiana.</p>



<p>Ahora bien, de esta división, propia de la neurociencia, más allá de la preocupación positivista del dónde y del cómo, más bien nos interesa pensarla como tres aspectos intrínsecos del ser humano, de su mente, los tres “pisos” nominados así por G. Gurdjieff. Cada “piso” tiene su propio lenguaje, su propio cerebro, sus propios problemas y patologías. Consecuentemente a cada piso le &nbsp;debe corresponder un tipo de psicoterapia distinta, y en ocasiones un tipo de diagnóstico diferencial pero complementario.</p>



<p>Es mi postulado que comporta un error metodológico la utilización de técnicas psicoterapéuticas que aborden un solo aspecto, o dos, de los arriba mencionados, dejando por fuera los otros. Es decir, algo que no contemple la integridad de los tres pisos notados como centros instintivo-motor, emocional e intelectual sería incompleto para un tratamiento integro de la psiquis, se incurriría en las desventuras clínicas que mencionaré en los títulos subsiguientes.</p>



<p>Con el propósito de abarcar estos distintos aspectos de la mente humana se impone la necesidad de amalgamar diferentes teorías y prácticas para una terapia integral, lo que no es sino algo propio de la preocupación junguiana en la clínica. Una psicoterapia que no se comporta sólo como multi e inter, sino que también como intra y transdisciplinaria, ya que no solo intercambia conocimientos con otras disciplinas, sino que es compuesta por ellas, incorporando métodos aledaños trascendiendo su propia disciplina y la disciplinariedad en sí. Clínica a la que denominaré Psicoterapia Tridimensional.</p>



<p><strong>Centro Intelectual: Neocórtex, “<em>psicoanálisis y más análisis</em>”</strong></p>



<p>En este aspecto de la clínica se aborda la comprensión intelectual o racional de lo que le pasa a un sujeto. Si bien se puede realizar desde todo tipo de teorías modernas y tradicionales, en el caso de la psicoterapia, la más utilizada en los últimos 100 años es el psicoanálisis. Y la que a mí me toca deriva de éste, el análisis junguiano. Métodos formidables para comprender la etiología y diagnosticar certeramente… Pero (hay un pero), como lo demuestra la práctica y la concurrencia de decenas de pacientes a mi consultorio, y al de conocidos, rezando la misma oración, palabras más palabras menos: “Lo entiendo intelectualmente, pero no puedo abandonarlo“, deja evidenciada una falta no menor, y subestimada muchas veces por psicoanalistas clásicos en su metodología.</p>



<p>El mismo Freud se lo preguntaba, “¿análisis terminable e interminable?”, tanto es así que este párrafo no es sino el título de uno de sus más famosos e interesantes textos de 1937. En el que luego de teorizar y experimentar sobre distintos artilugios para acortar el análisis, tales como el trabajo con la designada angustia de nacimiento propuesta por Otto Rank, o la fijación de un límite de tiempo para el análisis. Y por último, al no obtener el éxito buscado, deja el campo abierto a nuevas investigaciones que sean más efectivas en esta dirección a futuro.</p>



<p>Muchos temas son abordados en dicho artículo, la envidia al pene, la pasividad de los hombres hacia otro macho, la alteración yoica, pulsión de vida y Eros, factores cuantitativos, hereditarios y traumáticos, etcétera. Pero siempre lo más importante resuena con el título sin resolverse. Entonces, esto nos lleva a concluir que, en palabras de la psicoanalista Miriam Figliuolo, “tal formalización (freudiana) de un tope estructural a la curación dejará las vías abiertas a nuevas perspectivas de interrogación, y será Lacan quien, con su lectura de Freud, avanzará ofreciéndonos otras salidas a este impasse freudiano”.</p>



<p>Aunque, como sospechamos, esto no es tan así ya que lejos están muchos de los sagaces lacanianos de reducir tiempos. Aunque sí reducen las mismas entrevistas, al son de “duración variable de sesión” o “sesión corta”, arguyendo que “el inconsciente es atemporal” y en pos de una supuesta “dialectización transferencial”, interrumpen las sesiones, timando a sus pacientes con entrevistas a veces menores a 10 minutos. Cosa que, hoy es sospechado, que el ariano Jacques no aplicaba sino para atender un número mayor de pacientes y así tener más discípulos, ergo más reconocimiento y poder en el mundo psicoanalítico de la segunda generación emergente… pero bueno eso es tema de otra discusión. En mi caso, sí utilizo la “duración variable de sesión” pero nunca así la “sesión corta”, ya que considero que siendo verdad que el inconsciente es atemporal y que es bueno poner un coto a cada sesión en el momento justo, no es justo, valga la redundancia, especular con la buena predisposición, el tiempo y el bolsillo de los sufrientes. Por esto mis entrevistas no duran menos de 45 minutos, y casi nunca más de una hora y media.</p>



<p>Ahora, esto de la duración de cada sesión no era el tema de preocupación de Freud allá y entonces, ni el mío aquí y ahora para este artículo, sino que la duración total del tratamiento… En conclusión, ya sea por conveniencia o desacuerdo, pocos osaron ahondar en tales nuevas perspectivas de interrogación. Y digo “conveniencia” sí, ya que al hacer el frío cálculo, un paciente acudiendo a análisis por más de 20 o 30 años, según honorarios, equivale a un humilde departamentito suburbano… Quizás la asociación libre no sea tan libre al fin y al cabo, tal vez (seguro) opere la censura, resistiendo, obturando y direccionando el discurrir inconscientemente, por más sumiso que desee o pretenda ser el paciente. Tal vez la atención flotante no sea tan flotante, sino que la contra transferencia, y la pulsión de supervivencia, puedan inmiscuirse en el caso. Puede que esto explique menuda religión no-dominical pero sí confesionaria de diezmo y diván, con sus profetas y santos. Habrá entonces que agregar algo del orden de la eficiencia a este, “un método peligroso”, para ganar en eficacia, reduciendo tiempos e inversión. Y quien más que un psicoanalista puede decir “time is money!“.</p>



<p>Hablemos entonces a continuación &nbsp;de ese “algo” que aquí propongo.</p>



<p><strong>Centro Emocional: Límbico, “<em>soñar no cuesta nada</em>”</strong></p>



<p>El lenguaje de las emociones no es verbal sino imaginal, no son las palabras sino las imágenes la lengua que utiliza el sentimiento. Hay imágenes visuales, imágenes auditivas e imágenes sensoriales en nuestra memoria, las que expresan nuestros sentimientos… Pregúntenle sino a un productor hollywoodense, ¿qué es lo que nos emociona de una película o un relato? Contactar con su imagen. Su significado más valioso está en el retrato y no en el texto… ¡No amamos con palabras!</p>



<p>Esto es algo reconocido implícitamente por el psicoanálisis. Por ejemplo Emilio Rodrigué, un reconocido psicoanalista argentino y a mi entender el mejor biógrafo de Freud, en su celebre libro “El siglo del psicoanálisis” decía que “una de las claves de la técnica analítica: las imágenes &nbsp;logran una nueva inscripción al articularse con la palabra.” Y otro psicoanalista y científico argentino, el Dr. Pedro Geltman, menciona en su libro “Rigor epistemológico y teoría psicoanalítica” que “las palabras esconden una síntesis compleja de vivencias asociadas mediante la sedimentación de imágenes (…) Aquí el conocer es un sentir, es un percibir afectivamente.” Es muy recomendable el libro de Geltman que desarrolla el tema, y existe extensísima bibliografía que avala este hecho de que el lenguaje profundo de nuestro inconsciente esta compuesto de sentimientos e imágenes, no de palabras, sino que estas se agregan con el logos en niveles superiores del desarrollo y la mente.</p>



<p>Tales imágenes son las que a veces provocan impactos emocionales que cambian radicalmente nuestras vidas. Nuestro inconsciente más profundo, así como nuestra más temprana niñez, no está hecho sino de imágenes, es por esto que no soñamos palabras sino imágenes. Y son, la clínica junguiana, mediante su imaginación creativa y su hermenéutica onírica, y la clínica sistémica, con su hipnosis moderna o ericksoniana, a mi humilde entender, las psicoterapias que más y mejor trabajan en este segundo piso, centro emocional o plano mamífero.</p>



<p>La experiencia clínica demuestra que los problemas que mayormente traen los pacientes no son de índole intelectual. No comportan estupicias, afasias o retrasos mentales, sino que son estrictamente trastornos emocionales. Entonces, al querer la psicoterapia psicoanalítica abordarlos exclusivamente desde una óptica intelectual, con el lenguaje propio del intelecto y el neocórtex –las palabras- rara vez se “toca el hueso”, el núcleo queda inalterado, imposibilitando una transformación sincera, se tarda añares en llegar a la imagen. &nbsp;Hete aquí la contrariedad de entender algo intelectualmente pero no poder dejar de hacerlo así. El problema del eterno diván, pero no hay más ciego que el que no quiere ver… La patología del neurótico promedio radica en lo emocional, y como tal se le debe “hablar” en el lenguaje apropiado: las imágenes.</p>



<p>Pero el padre del psicoanálisis descartó la hipnosis, hoy en día una demostrada vía regia de acceso al inconsciente-conscientemente, ¿Por qué? Debido a que no encontró en ella soluciones radicales. La culpa no fue de la hipnosis misma, sino del tipo de sofrología que él utilizaba y de cómo lo hacía: Por un lado, es sabido, confesado por el mismo Maestro, que no era buen hipnotista, de hecho no soportaba la atención sostenida de otros sobre sí (de allí nace el diván). Por otro lado, la hipnosis clásica aprendida por éste con Charcot en la Clínica de la Salpetriere es de carácter imperativa, es decir, que por más que se hipnotice correctamente al paciente se trabaja con órdenes verbales directas, no con imágenes sugestivas como en la hipnosis moderna. La hipnosis clásica tampoco es aplicable a todo sujeto, alrededor de solo el %10 de una población es hipnotizable por métodos directivos como aquellos. Y por último, este tipo de sofrología lleva a los pacientes a un trance profundo tal que las resistencias no afloran y no se puede trabajar con ellas, lo que es uno de los puntos más importantes a elaborar en un análisis.</p>



<p>La escuela francesa de Nancy, propia de la clínica homóloga, antagónica a la de la Salpetriere, desarrolló otro tipo de hipnoterapia, menos invasiva, más sugestiva que imperativa. Esta fue retomada a posteriori por Milton Ericsson, y en general es hoy denominada como hipnosis moderna. Con ella se trabaja con distintos métodos de entrada en trance a través de la imaginación, los cuales no desembocan sino en un trance medio, lo que permite la labor con las valiosas resistencias. Este tipo de hipnosis bien aplicada y llevada con un tratamiento integral produce cambios profundos y duraderos en las personas, ya que se visualizan conflictos hondos en breve tiempo, permitiendo un rápido diagnóstico, elucidación etiológica y terapia más breve. A lo que el psicoanálisis ortodoxo suele demorar años en arribar, y si no es así inculpar de “furor curandis”.</p>



<p>La hipnosis moderna habla el lenguaje de las emociones, que es donde está el corazón de los conflictos neuróticos. Y dentro del ámbito junguiano, siendo análoga a la hipnoterapia moderna, encontramos a la “imaginación activa”.</p>



<p>¿Pero no es acaso la hipnosis un método maquillaje? Claro… eso es lo que enseñan en las universidades gobernadas por monopolios teóricos psicoanalíticos, tales como la Universidad de Buenos Aires (UBA). En las cuales poco y nada enseñan y saben sobre teorías y técnicas diversas al psicoanálisis, pero no reparan en desmedrar cualquier alternativa desconocida. Cual dogma del “porque así lo dijo F.”, defenestran el criticar con desconocimiento profundo de las grandes teorías freudiano-lacanianas, pero no se refrenan el desmedrar contra autores desconocidos por ellos, juzgándolos apresurada y peyorativamente de “psicoterapias”, como quien mira por encima del hombro a un pobre desvalido.</p>



<p>En el caso de la hipnoterapia propuesta por Charcot en la clínica de la Salpetriere, y luego continuada como hipnosis clásica, la respuesta a aquel interrogante es sí. &nbsp;Aunque a veces, siempre pasa, especialmente cuando de “síntomas cascaron” se trata, resultan del todo efectivas. Pero la hipnosis moderna cala en capas profundas del &nbsp;la psiquis, en la niñez, honduras que no están compuestas sino por imágenes. La realidad y “nosotros estamos hechos de la misma materia que los sueños“, máxima de William Shakespeare que luego las neuro ciencias vendrán a corroborar experimentalmente, verificando que se producen los mismos fluidos y movimientos neuronales al soñar con algo que al verlo en la realidad. ¿Increíble no? Ya lo decía Lacan, a su modo arrogante pero cierto, que “sólo los idiotas creen en la realidad del mundo, lo real es inmundo (sin mundo) y hay que soportarlo”. Pero esto también es material para otro tratado.</p>



<p>Además de los métodos hipnóticos, podemos nombrar otros tantos, que utilizados en concomitancia con una clínica que examine la psiquis profunda llegan a ser igual de efectivos. Quiero destacar entre ellos al EMDR (eye movement desensitization and reprocessing – desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares)&nbsp;<a href="http://gastongandolfi.com/emdr-descripcion/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">e invitarlos a leer un articulo de mí autoría sobre el tema</a>. Éste resulta uno de los procedimientos más destacados por estudios de validación. Similar a éste, y muchas veces utilizados a la par, es el EFT (emotional freedom technique – técnica de liberación emocional).</p>



<p>Otra técnica destacable es la mencionada interpretación de los sueños como hermenéutica onírica, y dentro de ello la realizada bajo la pericia analítica junguiana, superlativa frente a la psicoanalítica, afirmación que no parte de mi persona, ni de junguianos, sino que de la experiencia de mis pacientes, desde sus propias declaraciones e incluso del mismo mencionado psicoanalista, Emilio Rodrigué.</p>



<p>Es fundamental relevar, y no me canso de aclararlo, que acudir a estos instrumentos sin un análisis profundo de lo tratado en el apartado centro intelectual –neocortex– sólo produce alivios sintomáticos fugaces, tan rápidos como efímeros. Escuché una vez a un viejo sabio del sufismo, en el contexto tradicional de interpretación de sueños ritual, decir que “cuando uno puede explicar su problema clara y sinceramente, es por que está muy cerca de resolverlo“.</p>



<p><strong>Instintivo Motor: Básico o &nbsp;reptil, “<em>te ganaras el pan con el sudor de tu frente</em>”</strong></p>



<p>En mi criterio todo lo anterior quedaría incompleto sin el punto que ahora nos toca. La sutura de la acción. La utilización de la voluntad y su fortalecimiento. Es importante saber que si no hay voluntad de parte del paciente no habrá cambios. Muchos dolientes acuden a psicólogos, terapeutas, chamanes o brujos en busca de soluciones mágicas. Que el mago saque un conejo de la galera y él o sus circunstancias cambien repentinamente con un toque de varita, sin ningún esfuerzo de su parte, milagrosamente. Nada más lejos de la realidad. Y nadie lo parabolizó mejor que Jesús cuando dijo: “Te ganarás el pan con el sudor de tu frente“.</p>



<p>Pongamos una analogía más moderna: es como realizar un bypass gástrico a un paciente, quien luego de los cuidados del postoperatorio lentamente comienza a consumir el mismo tipo de alimentos, de la misma forma y en la misma cantidad que lo hacía antes de la maniobra, a la sazón el estómago poco a poco volverá a tener su tamaño anterior, la operación habría sido en vano o incluso debido a la cisura la situación podrá empeorar.</p>



<p>Empero, volviendo a la psicoterapia y los trastornos psicológicos, existen casos excepcionales en los que los síntomas se sedimentan en capas superficiales del aparato psíquico, lo que en psicología sistémica se denomina “síntoma cascarón”. En estos casos con una terapia direccionada, el mal desaparece muy rápidamente. Cuento con experiencias de sanar ataques de pánico en tres, dos y hasta en una sola consulta, sin retoños a posteriori. Casos tratados mediante hipnoterapia o simplemente con el tradicional método catártico de abreacción descubierto por Breuer, ayornado y profundizado por Freud cómo asociación libre y luego Jung con otras técnicas similares pero basadas en imágenes, como la imaginación activa y las preguntas concéntricas, entre otras. Aquí, tan sólo con la convocación de los recuerdos que dieron nacimiento al trastorno mediante símbolos imaginales o discursivos se libera la tención acumulada y el paciente se cura, o al menos se deshace del síntoma. Pero estos no son sino excepciones a la regla. Pero la norma amerita un tratamiento algo más prolongado, de 4 a 18 meses para estas dolencias particulares en mí clínica. En la cual se requiere la puesta en práctica de la voluntad del paciente, lo que implica ciertos sacrificios. Y esencialmente el descubrimiento de su defecto principal de carácter, lo que es tratado de otro artículo el cual aconsejo su lectura.</p>



<p>La terapia cognitivo conductual trabaja excelentemente en el ahora abordado plano reptil. En mi caso, este terreno no lo aro sino con unos denominados “rituales de sanación”. Si bien, dicho término ha sido acuñado por brujos y hechiceras para realizar curaciones, exorcismos y hasta amarres o “uniones de parejas”, lejos estoy yo de manchar con esas quimeras mi licenciatura universitaria. Denominados también simplemente “rituales”, estos no consisten sino en actos, metafóricos o explícitos, que un terapeuta da a sus pacientes, cual tarea para el hogar, para ayudarle en un ejercicio de fortalecimiento volitivo a luchar contra hábitos y rasgos de carácter negativos o vivenciados como detestables por ellos mismos.</p>



<p>Dicha suerte de rituales han sido abordados por escuelas de todo tipo, chamánicas, psicológicas, espirituales, esotéricas, astrológicas, taróticas, budistas, sufis, taoistas y más. Denominándoles de diferentes maneras, tales como ejercicios, tareas, trabajo sobre sí, rituales, actos metafóricos, actos psicomágicos, psicomágia, lucha interna, gran guerra santa, y más. Con el talante común de ser tareas en las que se trata de poner el cuerpo, yendo a contra pie de una 1°-“mecanicidad” resultante de la 2°-“alteración del yo”.</p>



<p>El primer término entre comillas es tomado de lo que podríamos denominar la psicología del Cuarto Camino, creada por George Gurdjieff, a la que él llamó “Sistema”, remite a los hábitos mecánicos que se disparan en una persona por los rasgos que se han adherido, adquiridos y heredados a su ser en el devenir de su vida. Lo que según este autor nos mantiene en un estado de “sueño” o “autómatas” la mayor parte del día o de nuestras vidas. Justamente, por esta condición de autómatas (hombres-maquinas) prefiere designar un “Sistema” más que una psicología… Durísimo, ¿no?</p>



<p>Y aquel segundo término entre tildes es tomado del psicoanálisis (justamente del ya mencionado artículo de 1937, principalmente) y designa a “un conjunto de limitaciones y actitudes anacrónicas adquiridas por el yo durante las etapas (de) conflicto defensivo (a consecuencia de la introyección de los mecanismos de defensa), y que repercuten desfavorablemente sobre sus posibilidades de adaptación (ya que se produce una reproducción inadaptativa y patológica actual)” (Diccionario de Psicoanálisis–Laplanche). Vulgarmente hablando: nuestros modelos y patrones de conducta que luego de aprendidos no podemos dejar de reproducir, ya sea por pereza motriz o intelectual.</p>



<p>Dar un abrazo a la madre o al padre, golpear una foto de ellos; hacer cierta dieta o deporte; salir a buscar trabajo; hacer un listado de carreras que le gustaría realizar, o de cosas; escribir una carta; hacer ciertos ejercicios de respiración yogui, alotrópicas o sufis; visitar alguna tumba; rezar por alguien; insultar una foto de alguien; crear un frasco de insultos, o de otra cosa; cometer errores voluntariamente en público; esforzarse por hacer bien algo; pedir dinero prestado cual un mendigo; e infinidad de ejemplos más son los que pueden ser brindados como rituales de sanación. Todo depende de la subjetividad y del cuidado de ésta que cada quién requiera, ya que en esto no hay aspirina para todos, ni mucho menos citalopram.</p>



<p>La voluntad es un músculo que hay que ejercitar, ¡y para esto se requiere un buen personal trainer! Y se debe conocer la polaridad opuesta entre ganas y voluntad: mecanicidad o libertad, respectivamente. Aunque la gente de los tiempos modernos llamemos libertad a la “ley de la gana”, lo que a la larga nos deposita sentaditos en el diván. Ya lo decía Epicteto, “nadie es libre si no es dueño de sí“, y no es dueño de sí quien no se conoce, y no se conoce quien no se estudia.</p>



<p>Dentro de esto también existe otro tipo de rituales, ya no “explícitos” sino que se comportan como unos actos metafóricos, a los cuales el genio artístico de Alejandro Jorodorowsky nominó “Psicomágia”. ¿Qué es la psicomágia? Es sabido que un sueño es una metáfora de “otra cosa”, por eso debe ser decodificado. Su mensaje, cual encargo hermético viene cifrado, alterado mediante la censura de nuestra moral superyoica. A la sazón, rituales tales como escribir una carta a un padre difunto en presencia de su foto o su tumba; caminar por una calle repleto de stickers con todos los insultos que nuestra madre nos decía, y luego quemarlos en una hoguera junto a una foto de ella, y muchísimos más, son mensajes que enviamos a nuestro inconciente en el mismísimo lenguaje que éste utiliza para enviarnos los suyos; metáforas, imágenes, alegorías… hermenéutica onírica. Produciendo una verdadera comunicación epistolar con nuestro mundo profundo para así acceder a él y transmutar sus contenidos.</p>



<p>Me gusta pensarlo de la siguiente manera, si uno quiere aprehender a tocar bien el piano primero hay que desaprender lo mal aprendido, lo cual es mayúsculamente más difícil que solamente aprender. Por lo tanto, no alcanzaría con ir a un profesor sólo una vez por semana una hora, se requieren ejercicios semanales para corregir los malos hábitos, vicios posturales, etcétera. Ergo, si esto es así con un instrumento musical, muchísimo más lo será cuando el instrumento es portentosamente más complejo como lo es la mente humana.</p>



<p><strong>Licenciado Gandolfi.</strong><br>Psicólogo UBA</p>
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		<title>El «Rasgo Principal»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lic. Gandolfi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jun 2023 22:02:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[¿Qué es el rasgo principal? &#160;El principal blanco en el trabajo de sí, que se debe realizar en una psicoterapia transpersonal adecuada o en un grupo de trabajo es la labor sobre el denominado “rasgo principal”. Esto ha sido abordado por distintas tradiciones y teorías, con distintos seudónimos tales como defecto principal, demonio personal, sombra [&#8230;]]]></description>
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<p><strong>¿Qué es el rasgo principal?</strong></p>



<p><strong>&nbsp;</strong>El principal blanco en el trabajo de sí, que se debe realizar en una psicoterapia transpersonal adecuada o en un grupo de trabajo es la labor sobre el denominado “rasgo principal”. Esto ha sido abordado por distintas tradiciones y teorías, con distintos seudónimos tales como defecto principal, demonio personal, sombra particular, eje central, defecto más característico, y se lo menciona coloquialmente como «la zona de confort» o «porco cómodo».</p>



<p>Comporta la “viga en el propio ojo” mencionada por Jesús en su célebre frase, que explica nuestra velación a causa de la visión de la “espina en el ojo ajeno”, la encubridora culpa ajena de lo que en verdad nos pasa.</p>



<p>Cual viga central sostiene todo el edificio de creencias en el que se apoya la estructura edilicia de nuestra falsa personalidad. En palabras de Ernesto Ocampo<sup>1</sup>&nbsp;“Se trata de un defecto de carácter nuclear formado en la niñez -por ejemplo los celos, la soberbia, la ira, la santurronería, el orgullo, etcétera- alrededor del cual giran otros defectos menores. Y, cuando la imagen personal que cada individuo tiene de sí mismo se siente atacada desde el exterior, es el rasgo principal lo que ´salta´ en su defensa. Así, todas las relaciones que se establecen resultan construidas desde ese rasgo. Su desmantelamiento es uno de los objetivos principales del trabajo sobre sí.”</p>



<p><strong>¿Por qué es importante trabajarlo?</strong></p>



<p>Al respecto dijo G. Gurdjieff<sup>2</sup>&nbsp;“El carácter de todo hombre presenta cierto rasgo central, comparable a un eje alrededor del cual gira toda su falsa personalidad. El trabajo personal debe consistir esencialmente en una lucha contra ese defecto principal. Esto explica por qué no puede haber reglas generales de trabajo y por qué todos los sistemas que intentan desarrollar tales reglas no conducen a nada o causan daño. Lo que es necesario para uno puede ser dañino para otro. Un hombre habla demasiado y debe aprender a callar, otro se queda callado debe aprender a hablar. Las reglas generales de trabajo son para todos, las particulares solo para quienes están destinadas. Y nadie puede descubrir por sí solo su defecto más característico. Esto es prácticamente una ley. El guía debe enseñar al alumno cuál es su defecto principal y mostrarle cómo cambiarlo. Solo él lo puede hacer.”<sup>3</sup></p>



<p>Ergo, si no se tala en dicha viga y sólo se tratan temas generales, como por ejemplo ser altruistas, desinhibidos, etcétera; o defectos particulares pero no centrales de la estructura de la personalidad (como se realiza en distintas pseudo escuelas esotéricas o de modo freelance) entonces el trabajo cae en futilidad, cual pelea de Don Quijote con molinos de viento.</p>



<p>Y uno de los problemas fundamentales de la confrontación con este rasgo es que el mismo se presenta con dos caras, como un Jano Bifronte, es nuestro mejor amigo y a la vez nuestro peor enemigo. Como hemos conseguido cosas positivas a través de esto se ha ido instalando, cual un mecanismo de defensa regresivo y estancado según el psicoanálisis. Podemos pensar en un tirano interior, al que le fuimos dando poder debido a sus logros, hasta llegar a gobernarnos. Es nuestro amo y dueño, su gobierno implica la falta de auto-gobierno, que no seamos dueños de nosotros mismos.</p>



<p>Esto es planteado religiosamente como la «lucha contra uno mismo», definición equivoca ya que para luchar contra «uno» mismo se requeriría que no se sea «uno» sino «muchos». Es más facil pensarlo como una lucha contra el «tirano interior» -al decir de Patty De Llosa-. Una «parte» de nosotros mismos y no un todo. Si estamos gobernados por ello no somos un todo. Incluso a nivel de la neurociencia es una «red neuronal» diferente a otras que ocupan y actúan en nuestro psiquismo. Todo esto no niega que es coloquialmente cierto que seamos nosotros mismos, ergo una «lucha contra uno mismo».</p>



<p><em>Hasta aquí e descrito los puntos que considero más importantes del tema. Ahora, si me acompañan, en los títulos siguientes profundizaremos más todavía:</em></p>



<p><strong>Analogía del nido de cucarachas</strong></p>



<p>“<em>En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no fuera así, os lo hubiera dicho; porque voy a preparar un lugar para vosotros</em>.”<sup>4</sup>…</p>



<p>Una manera de entender algo propio de la psiquis, lo cual por definición escapa a nuestra apreciación directa, es utilizar analogías… Pero antes de proseguir quiero pedir disculpas a mis lectores no-religiosos por utilizar frases de este tipo. Sepan entender que no lo hago en términos religiosos-morales sino que míticos. Pero sí religiosos en sentido de “religar” al hombre escindido por sus yoes. Esto es esencial en psicología analítica junguiana. Nos sirve para pensar, ¿Qué quiso decir, o donde impactó tal o cual “voz” que resonó en el inconsciente colectivo de la humanidad tan profundamente, como la de Cristo o Buda, Mohammed, Moisés, o por qué no Homero, Platón, etc.?</p>



<p>Continúo, ¿de que se tratan estas “moradas” nombradas por Cristo? ¿Serán acaso nuestros distintos “yoes” descriptos por diversos autores bajo el nombre de “la doctrina de los muchos yoes”; y el Yo Real esa Morada que se dispone a “prepararnos”?</p>



<p>Entonces tener defectos de carácter, los que complican nuestra “morada” pasajera en este mundo, o sus intensificaciones bajo el rótulo de patologías equivaldría a tener plagas en el hogar, como cucarachas. Hay quienes tienen más y quienes tienen menos, pero todos las tenemos.</p>



<p>Si hay un nido de cucarachas en casa bien podríamos perseguirlas una por una, con algún tipo de calzado, alpargata o símil, para ir exterminándolas… ¿pero sería esa la solución? Claro que no. Hay que atacar el nido, y sería mucho más inteligente de nuestra parte seguir a una de esas cucarachitas, con un cebo por ejemplo, para llegar a la fuente de la cuestión, el nido de las cucarachas y ponerle fin al asunto.</p>



<p>Este rasgo principal es el nido de las cucarachas, todos los problemas donde nos metemos, todas las relaciones frustradas, nuestros defectos todos nacen de esto. Solucionando solo eso se soluciona todo lo demás, no hace falta remediar mil problemas aledaños, se trata de ir a la fuente. Pero, a diferencia de matar cucarachas, no es una tarea nada fácil. Dice una máxima sufi que “cambiar el carácter de una persona es más difícil que caminar sobre las aguas”. Nuestro defecto principal de personalidad es más complicado de aniquilar. De hecho es imposible, el verdadero trabajo consiste en domeñarlo, no matarlo.</p>



<p>Si “desmantelamos” nuestro rasgo principal de un solo golpe, cosa difícil de concebir, se desmoronaría todo el edificio de nuestra personalidad, ya que este no es sino la viga que lo sostiene. Sería harto riesgoso, algo así como “peor remedio que la enfermedad”. Mas se debe ir talándolo, capa por capa, anillo por anillo, como a un árbol. Para lo que requiere tiempo, paciencia y “sufrimiento voluntario” lo que quiere decir sacrificio, o al decir de Churchill “sangre sudor y lagrimas”.</p>



<p><strong>Analogía del árbol del infierno</strong></p>



<p><em>“¿No es mejor recibido que el árbol Zaqqm? Hemos hecho de este árbol un azote para los injustos. Crece en las profundidades del Infierno, llevando frutos como cabezas de demonios: con él se alimentarán y llenarán sus vientres, junto con tragos de agua hirviente. Entonces regresarán al Infierno.”&nbsp;</em>(Corán 37.62-68.)</p>



<p>Si nos acercamos a un libro como el Corán intentando leerlo como quien lee una novela mexicana o un “culebrón venezolano”, con un nivel de comprensión de tal índole, lo cerraríamos espantados de inmediato, concluyendo que es un libro plagado de amenazas y castigos. O, peor aun, si tuviésemos otro tipo de patología terminaríamos interpretándolo en favor de realizar actos como los propios del grupo terrorista auto denominado “ISIS”, y creyéndonos que lo hacemos en nombre de un Allah (Dios en árabe) severo y justiciero, con valores hechos a nuestra imagen y semejanza.</p>



<p>Pero por suerte existen maestros, sabios sufis tales como Ibn al Arabi<sup>5</sup>, quienes echan luz sobre esto. Nos permiten comprender que dicho “infierno” no es sino el trabajo profundo de purificación alquímica y fricción que se debe emprender para liberarse de malos hábitos y elevarnos espiritualmente. Que el infierno y el paraíso no son lugares sino estadíos, de la mente y del alma, que solemos tener aquí en la morada de nuestro cuerpo en la tierra. Y que si no trabajamos en nosotros mismos, podremos quedar en la reproducción “eterna” y recurrente, en esta vida o incluso, para los que creen, en otras, en futuras, indefinidamente “… E<em>ntonces regresarán al Infierno”,&nbsp;</em>atrapados en el tiempo cual Bill Murray en El Día de la Marmota.<sup>6</sup></p>



<p>Me gustaría presentarles una comparación del rasgo principal con este árbol infernal, sabiendo que existe también un árbol del paraíso, pero eso lo dejaremos para otro capitulo… o para otros autores tal vez mejor: Todo árbol tiene un tronco principal por donde circula y donde se concentra la mayoría de su energía. También todo árbol, por debajo, tiene un complejo entramado de raíces, por donde succiona nutrientes para mantenerse erguido. Y por arriba están las ramificaciones, miles de hojas que son los pequeños pulmones con los que respira y se relaciona con el medio, brindando polen, frutos y semillas.</p>



<p>El rasgo principal se presenta de la misma manera, como eje central de nuestro carácter, donde se concentra la mayoría de nuestra energía vital. Tal es así que sorprende lo resumido de sus nominaciones: ira, soberbia, conflictividad… Siempre es uno y solo uno. Cualidad análoga a la del tronco de un árbol.</p>



<p>Por otro lado tenemos las raíces del rasgo, son el “complejo psicoideo” subyacente a toda personalidad. Lo cual esta constituido por la educación. Es decir, los hechos de destino que sucedieron en nuestra infancia, dirigidos principalmente por nuestros padres. También influyen aquí otro tipo de factores exógenos y endógenos, genética, órganos, astros, etc. Las influencias astrológicas, algunas escuelas la toman como externas, aunque otras lo implican como un simbolismo en el firmamento que resuena en sincronicidad con el carácter y destino del Hombre, y no como una influencia, es decir que sería indicativo de lo interno, como la genética. &nbsp;Estas raíces son las que se empeñan en talar algunas psicoterapias, con técnicas del tipo “aspirina para todos”, pero los rizomas son tantos que… se podría decir el negativo de un famoso dicho popular “se van por las raíces”.</p>



<p>Por ultimo las ramas, estas indican todas las relaciones, vínculos. Lazos que se establecen con el mundo a partir del rasgo principal. También simbolizan la multiplicidad yoica a través de la cual nos relacionamos, la que se entrama alrededor del tronco central. Intentar solucionar todos nuestros problemas por separado, cortando rama por rama simplemente fútil. Esto implica que todas nuestras relaciones están construidas, teñidas y hasta destruidas por nuestro rasgo principal.</p>



<p><strong>Conclusiones y advertencias</strong></p>



<p>Para llegar a conocer, y luego trabajar, sobre el rasgo es preciso asistir a un maestro, guía o psicólogo que nos ayude a descubrirlo. Este siempre debe ser alguien que ya lo haya descubierto en sí y este más adelantado que nosotros, al menos un paso, en el trabajo sobre este.</p>



<p>Pero ¿por qué es imposible descubrirlo por nosotros mismos?</p>



<p>Por que consiste en la “sombra individual”, al decir de Carl G. Jung. Está situado justamente en un punto ciego de visión interna de nuestra psiquis. Por definición es invisible para nosotros, imperceptible, por más que sea grande y pesado como un elefante africano en celo.</p>



<p>Para descubrirlo y domarlo se requiere de un proceso. Un proceso y no un acto de psicomágia que lo “sane” de una vez y para siempre. Aclaro que respeto mucho a Jodorowsky (creador de la psicomágia), pero acá se requiere un tiempo procesal, el cual queda mejor definido por S. Freud con su famosa alegoría, pelar una cebolla, capa por capa.</p>



<p>Incluso al principio nos es preciso pensar en posibles rasgos, como trabajo de un científico de sí mismo. Desarrollar hipótesis que guíen nuestra investigación. Al principio una conjetura de trabajo, desarrollada en diálogos de reflexión junto al terapeuta, nos servirá para partir de ideas y avanzar en nuestra jungla interior. Tal vez empecemos pensando que nuestro rasgo es la “soberbia”, y luego de trabajar sobre este punto descubramos que justamente es su contrario, la “inseguridad” o la “duda”, o creamos ser “pesimistas”, pero más tarde, ahondando en la observación y reflexión sobre sí, nos descubramos más vale “rígidos” o “rigurosos”.</p>



<p>Este proceso, para seguir con la analogía del científico, requiere el ir y venir propio de la labor rigurosa del epistemólogo, de la practica a la teoría. Entonces, si bien las primeras hipótesis serán incorrectas nos habrán servido de “mapa del tesoro”, para hallar al fin la cueva de Ali Baba (este cuento de Las Mil y Una Noches es un simbolismo perfecto del trabajo sobre el defecto central, donde Ali Baba es el Yo Real y el Jefe de los Ladrones el rasgo principal; aconsejo su lectura desde este punto de vista ya que esta cargado de simbolismos).</p>



<p>Por ultimo, es preciso entender que el rasgo principal esta anclado en nuestra mecanicidad, “la vieja manera de hacer las cosas”. Gran parte del trabajo conllevará entonces a&nbsp; un sacrificio voluntario debido a que resulta en una lucha contra nuestro “demonio personal” o su equivalente, el “autómata”.</p>



<p><strong>“El Sheitán particular” – El demonio personal</strong></p>



<p>Por último quiero citar nuevamente a Ocampo, en esta ocasión en el contexto de un discurso en una Tarika Sufi (lugar de reunión sufis) en Buenos Aires, Argentina:</p>



<p>“El Profeta Muhammad (saws) pasó por dos situaciones que hoy quiero contarles. Una siendo un niño y otra siendo un hombre casado:</p>



<p>La primera, se dice que cuando tenía 2 o 3 años, lo tomaron unos hombres vestidos con ropas blancas… ¿ángeles? Lo tumbaron en el suelo, le sacaron el corazón de su pecho, lo limpiaron y se lo volvieron a poner. De esta forma, simbolizamos que el corazón del Profeta Muhammad (saws) quedó limpio de sombras… o de pecados, si lo prefieren.</p>



<p>La segunda es que en una oportunidad salió de noche, fue seguido por su esposa Aisha (as). Al descubrirla él le preguntó si lo seguía por celos, y al contestarle afirmativamente le aclaró que ese era su ´Sheitán particular´. Sheitán significa adversario y también demonio. Entonces Aisha le preguntó si él no tenía también su sheitán particular, a lo que este respondió que sí, pero que él lo había ´islamizado´. Islamizado significa dominado y pacificado.</p>



<p>El acto de limpieza de corazón por los ángeles, siendo él un niño, simboliza el estado de unidad. Aquel acto de lavar el órgano que está en relación con los sentimientos, remite al hecho de que el hombre estaba en una situación de unidad y luego fue expulsado. Constituye lo que los cristianos llaman el pecado original, una separación necesaria de la unidad.</p>



<p>Sheitán significa adversario y también ´el que se aleja´. Ese sheitán particular es lo que en sufismo se denomina ´yo dominante´ o rasgo principal. No hay ser humano en la tierra que no lo tenga. Por un lado es una maldición, pero por otro es una bendición… Es una maldición si no puede ser descubierto a través de un trabajo específico que hay que hacer sobre uno mismo, porque nos meterá durante toda nuestra existencia en los mismos líos y nos afianzará en el estado de distracción, hipnotizados por él. El rasgo principal posee una especie de poder magnético de atracción: siempre atrae, bajo diferentes disfraces, las mismas situaciones conflictivas a nuestra existencia, son convocadas por él. &nbsp;Como ejemplo, hay personas que se casan y se separan siempre con la misma clase de personas, convocados por sus rasgos principales, esencialmente es el mismo tipo de personas, pero con otras caras… Por otro lado es una bendición, porque trabajando sobre él, reconociéndolo, ´islamizándolo´, haciéndose su amo, es la única manera que tenemos de despertar, en sentido de iluminación, constituye una oportunidad.</p>



<p>El rasgo principal es nuestro dueño porque actuamos en el mundo movidos por él, y no puede ser de otra manera. El hombre no tiene voluntad cuando esta dominado por este. Su voluntad está nulificada por él. Si por ejemplo mi rasgo principal es la ira, descargas enormes de bronca cada vez que me pasa algo. Y luego, suponiendo que yo haya podido ´islamizarlo´, entonces me enojaré solo cuando yo quiero, como yo quiera, y con quién yo quiera. Es decir, al rasgo principal no lo mato, lo domestico”.</p>



<p>Lic. Gastón Gandolfi.<br>Psicólogo UBA</p>



<p><strong>Referencias:</strong></p>



<ol class="wp-block-list">
<li><em>Comentario brindado por Ernesto Ocampo, autor de las obras “El maestro desconocido de Gurdjieff”, “Tú recuerda el Yo Real”, “La muerte del ego”, “La ilusión del tiempo profano”, “Si no sabes quién eres, eres algo más” y “Gurdjieff, su camino, su obra y su meta”.</em></li>



<li><em>George Ivánovich Gurdjíeff (</em><em>14 de enero de 1866 – Neuilly-sur-Seine, 29 de octubre de 1949) fue un maestro místico, escritor y compositor armenio.&nbsp;</em><em>Su principal obra fue dar a conocer y transmitir las enseñanzas del Cuarto Camino en el mundo occidental. Una personalidad misteriosa y carismática, con un agudo sentido crítico, y una elevada cultura tradicional, acaparó la atención de muchos, guiándolos hacia una posible evolución humanitaria.&nbsp;</em><em>Según los autores que han estudiado su obra, sus planteamientos constituyen un conjunto de ideas interrelacionadas muy innovadoras, que tienen el objetivo de producir la evolución consciente en el hombre.</em><em>“Gurdjíeff mostró que la evolución del hombre […] es el resultado del crecimiento [y desarrollo] interior individual; que tal apertura interior es la meta de todas las religiones, de todos los caminos, […] pero que requiere un conocimiento directo y preciso, […] pero que sólo se puede adquirir con la ayuda de algún guía con experiencia y a través de un prolongado estudio de sí y del trabajo sobre sí mismo». Introducción de Perspectivas desde el mundo real. Málaga: Ed. Sirio, España, pág 8.</em></li>
</ol>



<ol class="wp-block-list" start="3">
<li><em>En “Fragmentos de una enseñanza desconocida” por Piotr Demiánovich Ouspenski.</em></li>



<li><em>Juan 14:2.</em></li>



<li><em>Ibn al Arabi fue un místico sufí, filósofo, poeta, viajero y sabio musulmán andalusí. Sus importantes aportaciones en muchos de los campos de las diferentes ciencias religiosas islámicas le han valido el sobrenombre de “Vivificador de la Religión”.</em></li>



<li><em>Groundhog Day (Atrapado en el tiempo en España, Hechizo del tiempo en Hispanoamérica y El Día de la Marmota en Chile, Argentina y Venezuela) es una película dirigida por Harold Ramis y protagonizada por Bill Murray. Forma parte de la lista de las diez mejores películas norteamericanas, AFI’s 10 Top 10, en la categoría de «Cine fantástico».</em></li>
</ol>
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		<title>Que no Panda el Cúnico</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lic. Gandolfi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jun 2023 22:00:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[El siguiente artículo esta tomado de mi tratado sobre los ataque de pánico “Que es un ataque de pánico y cómo sanarlo”.  En este caso les dejo un resumen del mismo que toma únicamente los métodos para diagnosticar un ataque de pánico y poder controlarlo: Introducción Una de las dolencias psíquicas más en boga en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p>El siguiente artículo esta tomado de mi tratado sobre los ataque de pánico “Que es un ataque de pánico y cómo sanarlo”.  En este caso les dejo un resumen del mismo que toma únicamente los métodos para diagnosticar un ataque de pánico y poder controlarlo:</p>



<p><strong>Introducción</strong></p>



<p>Una de las dolencias psíquicas más en boga en los últimos tiempos son los denominados ataques de pánico, razón mayor por la cual pacientes acuden a psicólogos hoy en día, y uno de los términos más buscados en la red dentro de las afecciones psíquicas. Estadísticamente el 30% de la población mundial sufre o sufrió al menos una vez de estas crisis… Sí ¡3 de cada 10 personas!</p>



<p>Entonces, si estás buscando su significado por ser afectado por esto, ¡ya no tienes por qué sentirte solo o sola! Además, es necesario que sepas que la cura es factible y accesible, pero siempre con un tratamiento psicológico serio y adecuado, empero difícilmente con soluciones rápidas, mágicas o freelance.</p>



<p><strong>Diagnóstico</strong></p>



<p>Para la clasificación internacional de trastornos mentales DSM4, los criterios de diagnostico son los que pondremos debajo. Les recomiendo, si creen que están sufriendo dicha crisis, que pueden utilizar los siguientes juicios para realizarse un autodiagnóstico.</p>



<p>Autodiagnóstico, según manual DSM:</p>



<p>“Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de 4 (o más) de los siguientes 13 síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 minutos:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.</li>



<li>Sudoración.</li>



<li>Temblores o sacudidas.</li>



<li>Sensación de ahogo o falta de aliento.</li>



<li>Sensación de atragantarse.</li>



<li>Opresión o malestar torácico.</li>



<li>Náuseas o molestias abdominales.</li>



<li>Inestabilidad, mareo o desmayo.</li>



<li>Desrealización (sensación de perdida de realidad) o despersonalización.</li>



<li>Miedo a perder el control o ‘volverse loco’.</li>



<li>Miedo a morir.</li>



<li>Parestesias (sensación o conjunto de sensaciones anormales de cosquilleo, calor o frío en determinados miembros del cuerpo).</li>



<li>Escalofríos o sofocos.”</li>
</ul>



<p>Además de los criterios propuestos por el manual, dicha crisis es acompañada en muchos casos por ideaciones negativas sobre la propia persona, de infravaloración yoica o autodestructividad.</p>



<p>Como dijimos, debido a su intensidad las personas afectadas los perciben como muy extensos, por más de que en general no duren más de 10 minutos, y suelen desarrollar a posteriori todo tipo de inhibiciones en relación a sus miedos. Lo que implica restringir su conducta adoptando actitudes limitativas y evitativas.</p>



<p>Consecuentemente, este trastorno puede llegar a desembocar en una fobia social, que es el temor obsesivo a reuniones y lugares altamente poblados, y/o en una agorafobia, el temor obsesivo ante los espacios abiertos o descubiertos, entre otras fobias.</p>



<p>A continuación explicaré 3 ejercicios distintos pero muy efectivos que sirven para controlar los ataques de pánico. Uno, el primero, propio del Yoga, otro de la Hipnoterapia y por último uno del ámbito de la Psicología Sistémica:</p>



<p><strong>Respiración yogui</strong></p>



<p>Ahora nos detendremos en un método, el que considero más efectivo dentro de las respiraciones posibles, propio del yoga tántrico, o más vale del yoguismo en general, ya que es practicado por diversas escuelas de dicha tradición vedántica.</p>



<p>Es sabido, en el ámbito yogui, que respirar a través de la fosa nasal izquierda tiene efectos sedantes, y que respirar vía fosa nasal diestra tiene un efecto energizante. Veamos cómo combinarlo para la sanción de las crisis mediante el siguiente ejercicio:</p>



<p>– Sentarse de forma sencilla con la espina dorsal recta y los hombros bajos. (Si el pánico te sorprende en una situación en la cual no puedes sentarte, este paso puede ser obviado, sólo asegúrate de tener la espalda erecta.)</p>



<p>– Cierra con el pulgar derecho la fosa nasal diestra. (Si estás rodeado de gente y te da vergüenza, ¡realízalo disimuladamente!)</p>



<p>– Inhala a través de la fosa nasal izquierda. Luego cierra la fosa nasal izquierda con el dedo meñique de la misma mano y exhala el total del aire a través de la fosa nasal derecha. (Puedes trocar a los dedos que te queden más cómodos.)</p>



<p>– Inhala a través de la fosa nasal derecha, y continúa así, siempre inhalando por la fosa nasal que has exhalado.</p>



<p>– Las inhalaciones no deben ser profundas.</p>



<p>– El ejercicio debe durar entre 5 y 10 minutos.</p>



<p>– Optativo: Se puede agregar una pausa entre cada inspiración y espiración, según la siguiente fórmula: t2 – t – t2 – t. Donde t equivale al tiempo. Es decir que en esta respiración la pausa es de la mitad de lapso que cada inhalación o exhalación. (Ejemplo: Inspira 4 segundos – pausa 2 segs. – espira 4 segs. – pausa 2 segs. y así.) Y pueden ampliarse los t (duraciones de la respiración) conforme el hálito se haga más sosegado, pero recuerda que es importante no hacer inhalaciones muy profundas en el caso de estar transitando esta afección, ya que la hiperventilación no es de ayuda en estos procesos sino que todo lo contrario.</p>



<p>En general, estos métodos son utilizados por terapias cognitivo-conductuales, sistémicas, terapias transpersonales, como la Junguiana, y en algunos casos gestálticas, contando con cantidad de experiencias que avalan su efectividad, pero como dijimos, en tanto reducción o sanación de síntomas, no más.</p>



<p><strong>Autohipnosis</strong></p>



<p>Existen infinidad de técnicas de autohipnosis, la siguiente es una de Elizabeth Ericsson. Antes de detallarla deseo advertirles que si bien es muy difícil llegar a autohipnotizarse solo, ya que uno no sabe de qué se trata ni “para dónde hay que ir”, y en general las primeras veces se requiere de un coordinador externo, alias hipnotista. Pero… si quieren intentarlo… a no sentirse defraudados si no llegan a un trance profundo las primeras veces, esto es debido a la dificultad inicial que les mencioné, pueden contentarse tan sólo si alcanzan un grado de relajación aunque sea leve, para empezar.</p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Postura</li>
</ol>



<p>Elije una posición que puedas mantener durante el tiempo que dura este proceso. Puede ser sentado o acostado, aunque la posición sentada es la mejor para no dormirse. Entonces, busca que el cuerpo esté centrado y fija la mirada en un punto, justo frente de ti.</p>



<ol class="wp-block-list" start="2">
<li>Tiempo</li>
</ol>



<p>Determina el tiempo que piensas dedicar a esta técnica y verbalízalo. Por ejemplo, “voy a hacer autohipnosis durante 20 minutos“.</p>



<ol class="wp-block-list" start="3">
<li>Objetivo</li>
</ol>



<p>Verbaliza entonces aquello que quieres conseguir con este ejercicio. Por ejemplo, “confiar en mí y en la vida“. O lo que quieras lograr, es importante utilizar las palabras que sientas más afines.</p>



<ol class="wp-block-list" start="4">
<li>Estado</li>
</ol>



<p>Haz una última verbalización sobre cómo deseas estar cuando termine la experiencia. Por ejemplo, “cuando termine me voy a sentir calmo y relajado“. Puede fluctuar entre muy despierto, relajado, a listo para dormir profundamente y descansar para comenzar renovado el próximo día.</p>



<ol class="wp-block-list" start="5">
<li>Proceso</li>
</ol>



<p>Se divide en tres sentidos: visual, auditivo y táctil, como veremos a continuación.</p>



<p>Exterior:</p>



<p>VISUAL</p>



<p>Mirando delante presta atención a 3 cosas, una por vez. Ve despacio fijándote brevemente en cada una. Es preferible que sean cosas pequeñas tales como picaportes, manchitas en pared, ángulo de mesa, etc. Se pueden nombrar cuando se las ve, para hacer una enumeración implícita que “duerma” el hemisferio izquierdo.(28)</p>



<p>AUDITIVO</p>



<p>Ahora presta atención a 3 cosas que escuchas, una por vez. Con la misma consigna que lo anterior.</p>



<p>CINESTÉSIA</p>



<p>Ahora, presta atención al canal cenestésico, fíjate en 3 sensaciones, una por vez. Es útil usar impresiones que normalmente escapan a nuestra consciencia, como por ejemplo el peso de los anteojos, la textura de la ropa, la forma en que se siente el reloj de pulsera sobre la piel, partes duras y blandas del asiento, suaves o rugosas de sabanas o almohadas, etcétera.</p>



<p>Luego, continúa el mismo proceso pero con 2 impresiones de cada sentido.</p>



<p>Después realiza el mismo proceso pero con 1 impresión de cada sentido.</p>



<p>Y hasta aquí es la parte exterior de la experiencia, ahora viene la interior.</p>



<p>Interior:</p>



<p>VISUAL</p>



<p>Ahora piensa en una imagen, sin demasiado esfuerzo, lo primero que venga a tu mente en ese momento. Puede ser un punto luminoso, una playa, se puede utilizar lo que sea. Si no aparece nada ¡se puede usar la misma nada! Y puedes ponerle un nombre.</p>



<p>AUDITIVA</p>



<p>Luego, haz una pausa y espera que aparezca un sonido en la memoria, o en todo caso genera un ruido y ponle un nombre, cualquier nombre, de persona, de hombre o mujer, de cosa. Aunque esta parte sea la interior, se puede utilizar un sonido que se escuche desde el exterior, siempre es preferible utilizar las cosas que se escuchan a dejar que nos distraigan.</p>



<p>SENSITIVA</p>



<p>Después intenta ser consciente de una sensación y dale un nombre. Es mejor utilizar la imaginación, por ejemplo, “siento el calor del sol de la playa en un brazo” o “la lluvia“. Y sucede lo mismo que con el sentido auditivo, es preferible incorporar un estímulo exterior a que éste nos distraiga si eso está sucediendo.</p>



<p>Ulteriormente, repite el proceso con 2 imágenes, 2 sonidos y 2 sensaciones.</p>



<p>Y por último con 3 imágenes, 3 sonidos y 3 sensaciones.</p>



<p>Probablemente, no llegues a esta instancia y que ya para entonces estés profundamente relajado o dormido. Y si no es así pero tu estado ha sido apaciguado, como decíamos, ¡ya con esto es un montón para empezar! Comprobarás que poco a poco los objetivos fijados al principio del trabajo se van alcanzando. Y si deseas continuar con el mismo ejercicio por más tiempo puedes reiniciarlo nuevamente pero al revés, de la siguiente manera: luego de terminado el ciclo detallado puedes ir sumando estímulos internos, de 1 a 3, y luego externos, de 1 a 3. Y luego volver a desagregarlos reiniciando las veces que desees.</p>



<p><strong>Ejercicio descriptivo –&nbsp;<em>diario de abordo</em></strong></p>



<p>Si bien en esto no existen “aspirina para todos” y lo mejor siempre s una psicoterapia seria, SI existe un ejercicio muy efectivo para el caso de los ataques de pánico que me gustaría compartir con ustedes. Y si bien es sólo el comienzo de lo que luego deriva en otras técnicas más especificas de la psicoterapia, no obstante es terapéutico, sanador y hasta revelador en sí mismo. Específicamente comporta parte de un enfoque estratégico sistémico más complejo que esta mera tarea, pero bien puede servir para que tengan ustedes un ejemplo práctico del caso y si lo quieren seguir, obviamente, están invitados:</p>



<p>Cada vez que entres en crisis, experimentes pánico o angustia, aunque te ocurra varias veces al día, deberás sacar un cuaderno especialmente adquirido para estos casos y anotar todo lo que te pasa, siguiendo al detalle las instrucciones de abajo, llenando cada uno de los ítems pedidos.</p>



<p>Esto también sirve como una herramienta valiosa para que en potenciales futuras sesiones psicoterapéuticas se estudie e indague a fondo en el asunto.</p>



<p>Este ejercicio debe ser hecho en carácter de obligatoriedad, por lo que dicho cuaderno se debe llevar siempre consigo cual diario de abordo, y se requiere ser lo más especifico y descriptivo posible en cada ítem a saber:</p>



<p><strong>Fecha:</strong></p>



<p><strong>Hora:</strong></p>



<p><strong>Lugar:</strong></p>



<p><strong>Sentimiento negativo:</strong></p>



<p><strong>Porcentaje de intensidad o puntaje de perturbación (del 10% al 100% ó del 1 al 10):</strong></p>



<p><strong>Pensamientos negativos:</strong></p>



<p><strong>Sensaciones corporales, manifestaciones físicas:</strong></p>



<p><strong>Situación en la que ocurre:</strong></p>



<p><strong>Situación anterior, de ese día o días anteriores:</strong></p>



<p><strong>Acciones llevadas a cabo a posteriori (lo que hiciste finalmente luego):</strong></p>



<p><em>Pueden ser añadidos ítems que cada quien considere importantes.</em></p>



<p>Bien. Este “diario de abordo” pone al paciente en una situación distinta, le ayuda a controlar y externalizar o cosificar su miedo, volcándolo en un papel. El carácter tedioso de la tarea y el hecho de que sea hecha “por obligación” rompen con el encantamiento de Pan (el dios del pánico), en lo que estaba atrapado el doliente, y la típica reacción es que los síntomas se alivian o desaparecen. Con el tiempo este tratamiento evoluciona, va generando un efecto paradojal en los sufrientes, siendo ellos mismos quienes puedan convocar a sus demonios cuando quieran por razón de conocerlos. Convocar a Pan es sinónimo de “domarlo”.</p>



<p>Empero no hay que decepcionarse si hacen el ejercicio y no sucede la mejora, ya que en sí, como decíamos, el material nominado es de lo más valioso para el proceso terapéutico integral necesario para estos casos, me refiero a esta evolución mencionada arriba que no debe indicarla sino un profesional.</p>



<p>Lic. Gastón Gandolfi</p>
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		<title>Ataque de Pánico, ¿Qué es? ¿Cómo Sanarlo?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lic. Gandolfi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jun 2023 21:41:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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					<description><![CDATA[En este artículo, además de proponerme a describir en qué consiste un&#160;ataque de pánico, veremos el abordaje terapéutico que recomiendo y también algunas&#160;recetas caseras&#160;para combatirlo. Lic. Gaston Gandolfi. • (011) 15.5643.1175 -&#160;4786.0703 • info@gastongandolfi.com Para una mayor comprensión del presente artículo les recomiendo leer las notas al pie y, de ser necesario, buscar los términos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>En este artículo, además de proponerme a describir en qué consiste un&nbsp;<em>ataque de pánico</em>, veremos el abordaje terapéutico que recomiendo y también algunas&nbsp;<em>recetas caseras&nbsp;</em>para combatirlo.</strong></p>



<pre class="wp-block-preformatted"><strong>Lic. Gaston Gandolfi.</strong>
 • (011) 15.5643.1175 -&nbsp;4786.0703
 • info@gastongandolfi.com</pre>



<p>Para una mayor comprensión del presente artículo les recomiendo leer las notas al pie y, de ser necesario, buscar los términos que desconozcan en el gran Mägo de Oz de nuestra era, Google.</p>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><strong>Índice</strong><br><em>Recomiendo leer esta nota en forma progresiva, es sólo una sugerencia.&nbsp;</em><em>Clic para ir a cada uno:</em></p>



<ul class="wp-block-list">
<li><strong>Introducción</strong></li>



<li><strong>¿Qué es un ataque de pánico?, crisis de ansiedad</strong></li>



<li><strong>Etimología de «ataque de pánico», el dios Pan</strong></li>



<li><strong>Etiología psíquica, la función paterna</strong></li>



<li><strong>Teoría conspirativa, ¿verdad o mito?</strong></li>



<li><strong>Primer contraataque, la respiración yogui</strong></li>



<li><strong>El tratamiento, tres cerebros, tres técnicas</strong></li>



<li><strong>Centro intelectual: neocórtex, análisis y más análisis</strong></li>



<li><strong>Centro emocional: límbico, soñar no cuesta nada</strong></li>



<li><strong>Cerebro motor: le ganarás a Pan con el sudor de tu frente</strong></li>



<li><strong>Conclusiones y la trampa sanadora</strong></li>



<li><strong>Notas</strong></li>
</ul>



<p><strong>Ejercicios, diagnóstico y sanación sintomática: recetas caseras</strong><br><em>De ser posible, recomiendo realizarlos luego de haber leído el texto, pero, otra vez, es sólo una sugerencia.&nbsp;</em><em>Clic para ir a cada uno:</em></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Autodiagnóstico, según manual DSM</li>



<li>Respiración yogui</li>



<li>Ejercicio de autohipnosis</li>



<li>Ejercicio descriptivo</li>
</ul>



<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>



<p><a></a><strong>Introducción</strong></p>



<p>Una de las dolencias psíquicas más en boga en los últimos tiempos son los denominados&nbsp;<em>ataques de pánico</em>, razón mayor por la cual pacientes acuden a psicólogos hoy en día, y uno de los términos más buscados en la red dentro de las afecciones psíquicas. Estadísticamente el 30% de la población mundial sufre o sufrió al menos una vez de estas crisis… Sí ¡3 de cada 10 personas!</p>



<p>Entonces, si estás buscando su significado por ser afectado por esto, ¡ya no tienes por qué sentirte solo o sola! Además, es necesario que sepas que la cura es factible y accesible, pero siempre con un tratamiento psicológico serio y adecuado, empero difícilmente con soluciones rápidas, mágicas o freelance.</p>



<p><a></a><strong>¿Qué es un ataque de pánico?, crisis de ansiedad</strong></p>



<p>Un ataque de pánico, también denominado «crisis de ansiedad», es un episodio en el que el individuo afectado es invadido súbitamente por un intenso temor, lo que se produce con una duración variable de minutos a horas. Y si bien los períodos de esta crisis generalmente no duran más de &nbsp;entre 5 y 20 minutos, debido a su intensidad el sujeto percibe, por así decirlo, «como si el tiempo se hiciese de goma».</p>



<p>Dicha dolencia es patognomónica (1) de los trastornos de ansiedad. Muchas personas son afectadas por estos ataques una o dos veces en la vida, pero luego no se vuelve a producir. Empero si los síntomas persisten estaríamos en presencia de un <em>trastorno de ansiedad</em>, lo cual amerita ser tratado por un profesional de la salud. En mi caso, siempre aconsejo los tratamientos psicológicos antes que los farmacológicos, o al menos en simultáneo, según la gravedad del caso. Esto debido a que los segundos nunca solucionan el problema de fondo, el cual puede persistir generando dependencia a fármacos, la necesidad de incrementar dosis con el tiempo y, a la postre, la anulación del sujeto.</p>



<p>La persona que está sufriendo un ataque de pánico se siente aterrorizada sin una razón aparente, invadida por una turbación irracional durante la cual se producen síntomas físicos de variable intensidad. Al respecto, para la clasificación internacional de trastornos mentales DSM, los criterios de diagnostico son los que pondremos debajo. Les recomiendo, si creen que están sufriendo dicha crisis, que pueden utilizar los siguientes criterios para realizarse un autodiagnóstico.</p>



<p><a></a><strong><em>Auto</em></strong><strong><em>diagnóstico, según manual DSM</em></strong></p>



<p>«Aparición temporal y aislada de miedo o malestar intensos, acompañada de 4 (o más) de los siguientes 13 síntomas, que se inician bruscamente y alcanzan su máxima expresión en los primeros 10 minutos:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Palpitaciones, sacudidas del corazón o elevación de la frecuencia cardíaca.</li>



<li>Sudoración.</li>



<li>Temblores o sacudidas.</li>



<li>Sensación de ahogo o falta de aliento.</li>



<li>Sensación de atragantarse.</li>



<li>Opresión o malestar torácico.</li>



<li>Náuseas o molestias abdominales.</li>



<li>Inestabilidad, mareo o desmayo.</li>



<li>Desrealización (2) o despersonalización.</li>



<li>Miedo a perder el control o ‘volverse loco’.</li>



<li>Miedo a morir.</li>



<li>Parestesias. (3)</li>



<li>Escalofríos o sofocos. (4)«</li>
</ul>



<p><em>(Las comillas y lo indicado entre paréntesis es mío.)</em></p>



<p>Además de los criterios propuestos por el manual, dicha crisis es acompañada en muchos casos por ideaciones negativas sobre la propia persona, de infravaloración yoica o autodestructividad.</p>



<p>Como dijimos, debido a su intensidad las personas afectadas los perciben como muy extensos, por más de que en general no duren más de 10 minutos, y suelen desarrollar <em>a posteriori</em> todo tipo de inhibiciones en relación a sus miedos. Lo que implica restringir su conducta adoptando actitudes limitativas y evitativas. Consecuentemente, este trastorno puede llegar a desembocar en una <em>fobia social</em>, que es el temor obsesivo a reuniones y lugares altamente poblados, y/o en una <em>agorafobia</em>, el temor obsesivo ante los espacios abiertos o descubiertos.</p>



<p>También, en ocasiones, los ataques de pánico se encuentran enmarcados dentro del cuadro sintomatológico de la denominada&nbsp;<em>tanatofobia</em>, lo que se define como un persistente e injustificado miedo a la&nbsp;muerte o a morir. Se puede manifestar como miedo al fallecimiento&nbsp;propio y/o al de seres queridos, y/o a enfermedades que desemboquen en eso. Y en muchos casos aparece conjuntamente con la llamada&nbsp;<em>necrofobia</em>, un miedo obsesivo a cosas muertas.</p>



<p><a></a><strong>Etimología</strong><strong>&nbsp;de «ataque de pánico», el dios Pan</strong></p>



<p>El nombre médico otorgado por la OMS en 1980 a esta afección, Ataque de Pánico, está compuesto por dos términos, «ataque» y «pánico». Analicemos ahora sus significados, implicancias y etimologías.</p>



<p>El vocablo «ataque» para la medicina implica siempre un trastorno brusco y repentino de la salud debido a una enfermedad o sentimiento. Filológicamente el verbo transitivo «atacar» proviene del italiano&nbsp;<em>attacarre</em>&nbsp;que significa pegar o trabar (ej.: «trabar un combate»). Dicho término proviene del germánico&nbsp;<em>stak</em>&nbsp;que quiere decir estaca. Lo que es llamativo a la hora de analizar esta crisis, ya que se la puede concebir como una «estaca» psíquica, el sujeto en esos períodos pierde su capacidad volitiva al punto de quedar anclado, estacado en el lugar sin poder moverse hacia donde lo deseaba hace instantes, cual péndulo del tarot marsellés.</p>



<figure class="wp-block-image aligncenter"><img decoding="async" src="http://gastongandolfi.com/wp-content/uploads/2016/09/12-147x300.jpg" alt="" class="wp-image-385"/></figure>



<p>Por otro lado la dicción «pánico» para el diccionario refiere a un miedo intenso, especialmente a «el que sobrecoge repentinamente a un <em>colectivo</em> en situación de peligro, como por ejemplo el temor masivo que sufren las manadas y rebaños ante el tronar y la caída de rayos».(5) Lo que en el caso de un sujeto en crisis no es sino su «colectivo yoico», desde la perspectiva de la multiplicidad egoica propia del ser humano, su frágil cohesión psíquica y su endeble unidireccionalidad anímica.</p>



<p>Etimológicamente, la palabra «pánico» proviene del griego <em>panikón</em>, que significa miedo inmenso y paralizante. Este vocablo griego se puede dividir en dos partes, por un lado <em>pan</em> y por el otro <em>ikón</em>. El último segmento refiere a un icono, algo inmenso y simbólicamente portentoso, ante lo cual sólo se puede quedar atónito o absorto (ej.: «Cuando vi por primera vez la pirámides ¡quedé absorto!»). Y <em>pan</em> es un nombre griego propio del semidiós helénico de los pastores y los rebaños. Hijo del inquieto dios Hermes, aquel semidiós era identificado como un fauno. Según una antigua tradición, cuando Hermes pastoreaba los rebaños de Driops, (6) no perdió el tiempo y tuvo una relación carnal con una de sus hijas, de la cual nació Pan. Semidiós, mitad hombre y mitad dios, por tener un progenitor humano y otro divino. Se lo describe con sus miembros inferiores en forma de macho cabrío y el resto del cuerpo con apariencia de hombre. Con dos cuernos en su cabeza, una barbilla prominente y todo el cuerpo cubierto por una espesa capa de pelo.</p>



<p>Cuenta la leyenda que Pan hacía repentinas apariciones, especialmente ante bellas damiselas, generando un terror súbito en ellas… ¡Un «ataque de Pan»! Hoy en día, analizándolo desde la técnica de amplificación junguiana, (7) dichas «damiselas» no simbolizan sino el mismo psiquismo humano, aterrado ante ciertas creaciones propias del dios Hermes, insignia de la enmarañada mente del Hombre.</p>



<p>Ahora analicemos la filología del término preferido por médicos y psiquiatras clásicos, el de «crisis de ansiedad». Se dice que «en chino crisis quiere decir oportunidad». En los acuarianos (8) tiempos que corren, esta trillada frase se utiliza para arrojarla a quien está transitando un mal momento, ¿una suerte de «mi más sentido pésame» new age? Pero, como siempre, todo mito contiene algo de verdad y algo de mentira. Y se equivocaba John F. Kennedy cuando popularizó esta frase (9), ya que si bien en chino la palabra «crisis» tiene cierta similitud con «oportunidad», no son sinónimos para nada. (10) Sin embargo, es verdad que una crisis, siempre que se la sepa interpretar, representa una posibilidad de aprendizaje. Incluso en las suscitadas crisis de ansiedad. Nos interpelan para potencialmente conocernos más en profundidad, develan de forma cifrada aspectos reprimidos de nuestra psiquis, los cuales pujan por expresarse, lo que nos recuerda que «síntoma» para el psicoanálisis no es sino una satisfacción sustitutiva, es decir, un símbolo de «otra cosa». Es decir, los síntomas hablan, pero lo hacen en su idioma, el cual hay que descifrar.</p>



<p>Concretamente hablando, la palabra crisis proviene del griego&nbsp;<em>krisis</em>, y éste del verbo&nbsp;<em>krinein</em>&nbsp;que significa «separar» o «dividir». Se dice que «crisis» es una rotura o ruptura que requiere de un análisis «crítico» y, digamos, resignificante. Dejando así en evidencia una de las funciones más importantes del análisis consistente en algo así como el estudio del ¿porqué se rompió? y ¿cómo arreglarlo para que quede mejor?</p>



<p>Y por último, «ansiedad», descendiente lejana del término indoeuropeo&nbsp;<em>angh</em>, que implica algo estrecho y doloroso. Algo así como la sensación en el pecho que sienten la mayoría de los afectados.</p>



<p><a></a><strong>Etiología</strong><strong>&nbsp;psíquica, la función paterna</strong></p>



<p>Además de la etimología de un término referente a su origen o procedencia léxica que explica su significado y forma, también podemos examinar a lo que Sigmun tituló la etiología psíquica, consistente en la crónica de un trauma nuclear que da inicio a un complejo o trastorno psicológico, siendo la definición de&nbsp;<em>etiología</em>&nbsp;el estudio del origen o causas de las enfermedades.</p>



<p>Si bien Freud, asignándole el nombre de Neurosis de Angustia y a&nbsp;su síntoma correlativo «ataque de angustia» relaciona esta patología con una insatisfacción sexual por diversas problemáticas subjetivas u orgánicas, considerándola entonces cómo una Neurosis Actual, según lo cual no hay que buscar sus causas en la niñez. Aquí nos apartaremos de este punto al menos por considerarlo relativo o mixtura con causas siempre más primarias que las «actuales» por él descriptas en su obra «<em>Sobre la justificación de separar de la neurastenia un determinado síndrome en calidad de «neurosis de angustia</em>»» (1895 [1894]) de la cual recomendamos su lectura para más especificidad. Vamos a tratar su etimología, sin descartar la facilitación somática de orden sexual por él detallada allí, la cual puede aparecer claramente o no tan clara hoy en día en pacientes con esta dolencia en oposición a los tratados por el maestro allá y entonces, más bien lo tomaremos como una fobia no estructurada. Es decir, un principio o mixtura de Histeria de Angustia, termino psicoanalítico para separar a la Neurosis Fóbica.</p>



<p>El padre del psicoanálisis bien habría esbozado una hipótesis que conecta una fallida función paterna vivida en forma temprana por los afectados por distintas fobias, tomando como referencia al emblemático «Análisis de la fobia de un niño de cinco años» (1909), denominado «El caso Juanito» o «El caso del pequeño Hans». Pero no lo hizo, sino que dejo esto para su caso denominado El Hombre de las Ratas. Y no fue sino Lacan quien atribuyo este fallo al padre de Juanito. Este era un niño con fobia a los caballos lo que, debido a la época referida en que vivió su infancia, desembocó en una inhibición a salir a la calle. (11) Nada se sabía entonces de los hoy ya famosos <em>ataques de pánico</em>, pero bien nos podríamos servir de aquel análisis, especialmente en tanto y en cuanto en mi experiencia clínica la mayoría, sino todos, los afectados comparten con Juanito (o Hans) el mismo destino de antaño: un padre fallido en su función, ya sea por exceso o déficit, lo que concatena la falta de coto a la función opuesta complementaria, la materna.</p>



<p>Bien. Siendo más precisos, Freud se detiene en este caso (Juanito) para así corroborar sus descubrimientos revelados en&nbsp;<em>La interpretación de los sueños</em>&nbsp;(1900) y&nbsp;<em>Tres ensayos sobre una teoría sexual</em>&nbsp;(1905), cuestión que no llega a él sino por intermedio del padre de Hans, quien era musicólogo y ha de realizar el análisis junto a Freud. Lo resumiré brevemente como sigue:</p>



<p>Cuando Juanito tenía cuatro años y estaba de paseo, contempló una escena que lo aterró, un caballo que tiraba de un pesado carro se desplomó en la calle. A partir de ese momento padece una grave fobia hacia los caballos, y más específicamente a que «los que tienen algo negro en la boca» lo muerdan.</p>



<p>Que el caballo se desplome y muera, y que pueda morderlo, es para Freud un símbolo del padre. Con un gran «hace-pipí» (neologismo de Juanito), como el de aquel y «algo negro» en la boca que puede parecer un bigote.</p>



<p>Según la teoría psicoanalítica, Juanito, y todo niño afectado por el complejo de Edipo (ergo, para él todos), desean inconscientemente la muerte de su padre para poder estar más tiempo con su madre. Tales deseos le producen sentimientos de culpabilidad y vergüenza que en este caso se resuelven en angustia a los caballos.&nbsp;No debe extrañarnos la ambivalencia de los sentimientos de un niño, ama a su padre y al mismo tiempo desea su muerte. Dice Freud que «de tales pares de opuestos se compone la vida de sentimientos de todos los hombres». Estas fantasías edípicas tienen un trasfondo sádico, Juanito confiesa que le gustaría azotar a los caballos.</p>



<p>Por otro lado, el miedo a la castración tiene su origen en una advertencia de su madre. A la edad de tres años, Juanito acostumbraba a jugar con su «hace-pipí» pero ella le advierte que si juega demasiado con él «se lo cortarán».</p>



<p>Y también, un elemento primordial en el surgimiento de la fobia está relacionado con el nacimiento de su hermana menor. La presencia del bebé le roba aún más tiempo de su madre, no puede evitar desear la muerte de su hermanita, fantaseando con que la madre la deja ahogarse en la bañera.</p>



<p>Al fin, la curación tiene lugar a partir de que los padres le explican cómo vienen exactamente los niños al mundo, lo cual redunda en un alivio notable de su fobia. Y el proceso se completa gracias a dos fantasías de Juanito: en la primera se ve a sí mismo como el «papi» casado con la «mami» y en lugar de eliminar al padre, lo relega al rol de «abuelo». La segunda repara el miedo a la castración, un instalador (algo así como un plomero de hoy en día) llega a la casa y él fantasea que le ha cambiado su «hace-pipí» por otro más grande. (12)</p>



<p>Cómo dijimos, análisis posteriores del caso hechos por Lacan y sus seguidores, tomando ciertos pasajes del texto original de Sigmun Freud (los veremos posteriormente) y estudios biográficos ulteriores de Hans y su padre, destacan la postura de «amigo» que el progenitor tenía hacia el niño y también los prolongados momentos de ausencia debido al trabajo. También su falla al ponerse como objeto de deseo de la madre para articular el complejo de castración en su hijo quien queda ubicado como falo de la madre. Ella, al decir de los Lacanianos «hacia lo que quería con el niño», estamos hablando entre otras cosas del colecho prolongado. Esto, por así decirlo, le impedía sentir el sano temor reverencial que todo niño experimenta por un padre, al decir de Winnicott,&nbsp;<em>lo suficientemente bueno</em>. Desde la perspectiva junguiana, el arquetipo paterno, en contraste con la realidad, es atribuido en tanto&nbsp;<em>temor</em>&nbsp;a objetos exteriores al yo (padre-madre-caballo) y, en última instancia, (más allá de este caso en particular) las fantasías edípicas se introyectan como miedo a la propia muerte (tanatofobia). Pero recordemos que para Freud no existe inscripción de tal cosa (muerte) en lo inconsciente, lo cual no es sino siempre símbolo de&nbsp;<em>castración</em>.</p>



<p>Entonces, en términos etiológico-psicoanalíticos, la representación inconsciente, reprimida y temida, cuyo monto de afecto se ha mudado en miedo a objetos externos o a la misma muerte, es hacia el padre castrador y, concomitantemente –gracias a las leyes propias del inconsciente–(13) a la madre, digamos «cocodrilo» de Lacan, la madre devoradora.</p>



<p>Al decir del propio Freud: «Sus padres, identificados con mis teorías, habían convenido educar a su primer hijo con el mínimum de coerción estrictamente preciso para mantener las buenas costumbres … dejarle formarse y manifestarse sin intimidarle … No debemos tampoco olvidar a este respecto que (Hans) permaneció a veces solo con la madre, ya que el padre no podía faltar de Viena constantemente durante el transcurso de las vacaciones … de modo que su libido ha podido retornar indivisa y completa a la madre. La angustia corresponde, pues, a un deseo reprimido, pero no es lo mismo que el deseo. Hemos de tener en cuenta la represión … La angustia perdura aun cuando el deseo pudiera ser satisfecho. No puede ser ya totalmente retransformada en libido. Hay <em>algo</em> que la mantiene en la represión. Así se demuestra en Juanito cuando al día siguiente sale ya de paseo con su madre … sin embargo tiene angustia».(14) <em>(Lo entre paréntesis y el destaque es mío)</em></p>



<p>Ese&nbsp;<em>algo</em>&nbsp;no es sino el insipiente&nbsp;<em>superyo</em>. La necesidad homínida e inconciente… ¡arquetípica! de un sano temor al padre, como elemento constitutivo y organizador de nuestro psiquismo, lo que es a veces coloquialmente expresado como «límites», «amor» o «respeto». Componentes funcionales que deben cocerse en el punto justo, ni más ni menos. Mayúscula tarea la propuesta por Winnicott, la del padre&nbsp;<em>suficientemente bueno</em>. Un semidiós cual Pan, mitad hombre en tanto barrado y mitad dios en cuanto ley.</p>



<p><a></a><strong>Teoría&nbsp;</strong><strong>conspirativa, ¿verdad o mito?</strong></p>



<p>Al margen, la palabra «mito» no equivale necesariamente a «mentira», como se interpreta ordinariamente, sino que vale como algo que si bien no es comprobable empíricamente tiene su eficacia simbólica, lo que implica un valor de realidad psíquica, a la cual Freud denominó como más sustantiva para nuestra subjetividad que la realidad misma, contradiciendo quizá a Aristóteles (o a Perón, si se quiere) en su celebre frase «la única verdad es la realidad».</p>



<p>Al punto: existe una teoría conspirativa que explica la inusual presencia de esta crisis en el hombre moderno por una incepción intencional de parte de los países dominantes, es decir de Europa y de Estados Unidos, contra el resto del mundo, especialmente Latinoamérica. Esto a través de los medios masivos de comunicación (publicidades, cine, series y demás), mediante contenidos subliminales. Ahora bien, siendo yo un convencido de la existencia de servicios secretos de inteligencia que actúan activamente en instrumentos masivos para establecer distintos órdenes «a la carta» a nivel mundial, en este caso particular me resulta altamente improbable. Es verdad que no hay registro histórico de la existencia del tratado trastorno más allá de los últimos años, ni asomo similar nomenclatado en forma distinta, no a este nivel tan masivo. Pero no es verdad que no se encuentre a nivel mundial, globalizado. Ergo, también se lo puede hallar en Europa y Estados Unidos.</p>



<p>Propongo que más vale se trata de un mal endémico a nivel mundial, propio de la modernidad tardía, lo cual dista mucho de ser un «mito» como refieren en otros sitios. Es natural que un orden social positivista globalizado en un nivel sin precedentes, que toma como realidad única y exclusivamente a lo empírico y explicable por la razón, que da más valor a las cosa y al dinero que a las personas mismas, que ha perdido de vista el valor humano de lo simbólico y su dignidad, edificando un Hombre moderno que, alejándose de su fuente y su esencia mítica, deja de ser simbólico y pasa a ser explícito, desencuentra interioridad. Digo, no es extraño que surjan trastornos en el mismo horizonte, no sólo en lo somático, sino que también en lo psicológico. Una sociedad que extrañamente no se da cuenta de que analizando cuál fue el destino de un líder intelectual sabrá cuál ha de ser el que le depara a sus seguidores…(15)</p>



<p>Nuestra mente puja por expresar subjetividad simbólica, está constituida intrínsecamente de ello, en una cuota más profunda que soma y <em>cogito</em>.<a href="http://nure.sonvisiones.website/ataque-de-panico-que-es-y-como-curarlo/#Notas1">(</a>16) Pero con esto no estoy diciendo que los afectados sean siempre sujetos que no tomen contacto subjetivo con el orden de lo simbólico, empero el mundo moderno difícilmente brinda terreno fértil donde expresarlo, lo que entonces no termina ocurriendo sino mediante sustancias o peor aun, ¡en el diván!(17) No es extraño que se haya vinculado a la tratada afección con el consumo de drogas, especialmente con la marihuana. Y si bien todavía no se pudo ligar científicamente con esta causa, ya que sujetos que no las consumen son afectados, es notable la mejora en quienes consumían y dejan de realizarlo en tratamientos «antipánico».</p>



<p>Por otro lado, pareciera que a los maquinadores se les olvidó lanzar sus virus virtuales en países orientales, en donde abundan las expresiones simbólicas, a través de distintas filosofías, religiones, misticismos y esoterismos, donde no se oye nada o casi nada de «ataques de pánico», salvo en regiones occidentalizadas… ¿Quizás a los confabulados les ocupe más allí el negocio de la guerra, la usura y el petróleo?</p>



<p>Confieso que lo anterior no es sino una conjetura instrumental, (18) ya que no tuve acceso a estudios epidemiológicos al respecto, comporta una hipótesis teórica de trabajo, aquí sustentada con los argumentos presentados y apoyada por la opinión de varios profesionales médicos consultados, los cuales habiendo viajado a dichos países conocen de la situación allí. ¿O será que este trastorno no se comporta allí como en occidente, resolviéndose de una manera aparentemente más sana… la Fe?</p>



<p>Lo cierto es que es altamente improbable que la efervescencia de los <em>panic attack</em> se deba a un complot direccionado, por más que claramente los medios occidentales conspiren contra el simbolismo humano a diario, en un proceso al que un gran músico y compositor argentino denominó «vaciamiento».(19) Pero esto no sucede sino a nivel global, no es exclusivo de una u otra región salvo por su conjeturado predominio occidental, y genera perjuicios mucho más allá de este o aquel territorio, o este o aquel trastorno. Y, como decíamos arriba, en los países donde este modo de episteme positivista extrema no parece surtir un impacto profundo, el <em>ataque</em> se perpetúa de otras maneras, sí más violentas pero al parecer no así de efectivas, las guerras de oriente.</p>



<p>Y por último, también existen teorizaciones positivistas al respecto&nbsp;que dicen que estos ataques panicosos no se trata sino de restos filogenéticos, heredados de nuestros antecesores mamíferos, los que precisaban de este terror, cual en Zootopia,&nbsp;para huir oportunamente de sus depredadores. Lo dejamos al mundo darwiniano. Y quién sabe, quizá…</p>



<p><a></a><strong>Primer&nbsp;</strong><strong>contraataque, la respiración yogui</strong></p>



<p>Distintos profesionales y autores han tomado de disciplinas propias de aquellos países orientales diferentes métodos de relajación para así «contraatacar» al tratado semidiós griego. Y, más allá de creencias conspirativas, una razón realmente válida por la cual es relevante pensar en métodos de digámosle,&nbsp;<em>meditación oriental,</em>&nbsp;para tratar los ataques de pánico, es que este trastorno en general opera en personas con personalidad controladora obsesiva, a los cuales ayudan muchísimo estas técnicas.</p>



<p>Antes que nada (o que todo) me resulta relevante destacar aquí que si bien es una realidad empírica que estos métodos orientales, en general de meditación, son efectivos para calmar las crisis, rara vez llegan a extirparlos de cuajo, debido a que, más allá de la sintomatología y más acá de las influencias exógenas y endógenas que puedan provocarlos, si no se indaga a fondo en lo visto en un título anterior, su <em>etiología</em>, es raro poder sanarlos completamente. Veremos luego de este apartado mi propuesta psicoterapéutica sobre qué y cómo es lo más efectivo para desterrar terminantemente a Pan de nuestras vidas, lo que no propongo sino con una terapia seria e integral, la que comprehende (sí, con «h»)<a href="http://nure.sonvisiones.website/ataque-de-panico-que-es-y-como-curarlo/#Notas2">(</a>2<a href="http://nure.sonvisiones.website/ataque-de-panico-que-es-y-como-curarlo/#Notas2">0)</a> que «curar» no es lo mismo que acallar síntomas, aunque lo segundo sea sí lo más urgente.</p>



<p>Ahora nos detendremos en uno de aquellos métodos, el que considero más efectivo, propio del yoga tántrico, o más vale del yoguismo en general, ya que es practicado por diversas escuelas de dicha tradición vedántica.</p>



<p><a></a><strong><em>Respiración&nbsp;</em></strong><strong><em>yogui</em></strong></p>



<p>Es sabido, en el ámbito yogui, que respirar a través de la fosa nasal izquierda tiene efectos sedantes, y que respirar vía fosa nasal diestra tiene un efecto energizante. Veamos cómo combinarlo para la sanción de las crisis mediante el siguiente ejercicio:</p>



<ol class="wp-block-list" type="1" start="1">
<li>Sentarse de forma sencilla con la espina dorsal recta y los hombros bajos. (Si&nbsp;<em>Pan</em>&nbsp;te sorprende en una situación en la cual no puedes sentarte, este paso puede ser obviado, sólo asegúrate de tener la espalda erecta.)</li>



<li>Cierra con el pulgar derecho la fosa nasal diestra. (Si estás rodeado de gente y te da vergüenza, ¡realízalo disimuladamente!)</li>



<li>Inhala a través de la fosa nasal izquierda. Luego cierra la fosa nasal izquierda con el dedo meñique de la misma mano y exhala el total del aire a través de la fosa nasal derecha. (Puedes trocar a los dedos que te queden más cómodos.)</li>



<li>Inhala a través de la fosa nasal derecha, y continúa así, siempre inhalando por la fosa nasal que has exhalado.</li>



<li>Las inhalaciones no deben ser profundas.</li>



<li>El ejercicio debe durar entre 5 y 10 minutos.</li>



<li><em>Optativo:</em>&nbsp;Se puede agregar una pausa entre cada inspiración y espiración, según la siguiente fórmula:&nbsp;<em>t2 – t – t2 – t</em>. Donde&nbsp;<em>t</em>&nbsp;equivale al tiempo. Es decir que en esta respiración la pausa es de la mitad de lapso que cada inhalación o exhalación. (Ejemplo: Inspira 4 segundos – pausa 2 segs. – espira 4 segs. – pausa 2 segs. y así.) Y pueden ampliarse los&nbsp;<em>t</em>&nbsp;(duraciones de la respiración) conforme el hálito se haga más sosegado, pero recuerda que es importante no hacer inhalaciones muy profundas en el caso de estar transitando esta afección, ya que la hiperventilación no es de ayuda en estos procesos sino que todo lo contrario.<em>&nbsp;</em></li>
</ol>



<p>En general, estos métodos son utilizados por terapias cognitivo-conductuales, sistémicas, terapias transpersonales, como la Junguiana, y en algunos casos gestálticas, contando con cantidad de experiencias que avalan su efectividad, pero como dijimos, en tanto reducción o sanación de síntomas y no más.</p>



<p><a></a><strong>El&nbsp;</strong><strong>tratamiento, tres cerebros, tres técnicas</strong></p>



<p>Ahora, luego de una introducción teórica, propondré cuál es el tratamiento que yo ofrezco y aconsejo para curar las crisis de ansiedad efectiva y totalmente, en tanto síntoma y patología. Lo que, como se verá a continuación, no descarta el método descripto supra.</p>



<p>Para comprender cómo curar los ataques de pánico, primero hay que saber cómo funciona la mente humana y para esto se debe tener algún conocimiento sobre su soporte físico, el cerebro. Gurdjieff decía que el ser humano es un edificio de tres pisos que procesa energía. Lo que a nivel cerebral equivale a decir que el Hombre es un ser tricerebral. Estructuralmente, nuestro cerebro es tripartito o por decirlo de otra forma, tenemos tres cerebros. Este punto se apoya en el modelo del «cerebro triúnico» o «cerebro triuno», propuesto por Paul MacLean.</p>



<p>El primer cerebro, tomando el orden de aparición evolutivo-cronológico, es el cerebro básico o reptiliano, su localización es en la parte posterior de la caja craneana con prolongación directa a la médula espinal (en la imagen: «cerebro de reptil»), el cual forma parte del sistema nervioso central y se comunica con los otros dos cerebros por medio del sistema reticular, primero hacia el segundo cerebro y luego hacia el tercero. De modo que el hombre cerebral es primero sensación y percepción, a través de los sentidos. Es el cerebro que se encarga de nuestros movimientos más básicos y reflejos, equivale al&nbsp;<em>centro</em>&nbsp;gurdjieffiano&nbsp;<em>instintivo-motor</em>.</p>



<p>El segundo cerebro, el límbico o mamífero (en la imagen: «cerebro de mamífero»), está ubicado debajo de la neurocorteza, detrás de la nariz. Encargándose de los sentimientos. Este cerebro gobierna lo que es llamado el&nbsp;<em>centro emocional</em>.</p>



<p>El tercer cerebro es el denominado neocórtex, tiene por función principal el pensamiento y es el que diferencia a los humanos del resto de los animales, por eso se lo llama también cerebro humano (ID. en imagen). Son los pensamientos capaces de dilucidar todo tipo de problemáticas. Este cerebro gobierna al&nbsp;<em>centro intelectual</em>.</p>



<p>Ahora bien, esta división propia de la neurociencia, más allá de la preocupación positivista del dónde, del cómo y del por qué, más bien nos interesa pensarla como tres aspectos intrínsecos del ser humano, de su mente, los tres «pisos» nominados así por el gran maestro de danzas.(21) A cada piso le corresponderá un tipo de terapia y en ocasiones un tipo de diagnóstico diferencial pero complementario. Es mi postulado que comporta un error metodológico la utilización de técnicas psicoterapéuticas que aborden un solo aspecto, o dos, de los arriba mencionados dejando por fuera los otros. Es decir que no contemple la integridad de los tres <em>pisos</em> notados antes como <em>centro instintivo-motor, centro emocional y centro intelectual</em>. Se incurriría en las desventuras clínicas que mencionaré en los títulos que siguen. Se impone la necesidad de amalgamar distintas teorías y prácticas para una terapia integral que solucione de cuajo el problema, algo propio de la preocupación junguiana. Terapia que no se comporte sólo como <em>multi</em> e <em>inter</em>, sino que también como <em>intra</em> y <em>transdisciplinaria </em>(22), clínica a la que denominaré <em>Psicoterapia Tridimensional</em>.</p>



<p><a></a><strong>Centro intelectual</strong><strong>: neocórtex, análisis y más análisis</strong></p>



<p>Se aborda aquí la comprensión intelectual o racional de lo que le pasa a un sujeto afectado por un trastorno determinado, como puede ser una crisis de ansiedad. Se puede realizar desde todo tipo de teorías modernas y tradicionales, todas más o menos válidas. En el caso de la psicoterapia, la más utilizada en los últimos 100 años es el psicoanálisis. Y la que a mí me toca deriva de éste, el análisis junguiano. Métodos formidables para comprender la etiología y diagnosticar certeramente… Pero (hay un pero), como lo demuestra la práctica y la concurrencia de decenas de pacientes a mi consultorio, y al de conocidos, rezando la misma oración, palabras más palabras menos: «<em>Lo entiendo intelectualmente, pero no puedo abandonarlo</em>«, deja evidenciada una&nbsp;<em>falta&nbsp;</em>no menor y subestimada por psicoanalistas clásicos en su metodología.</p>



<p>El mismo Freud se lo preguntaba, «¿análisis terminable e interminable?», tanto es así que este párrafo no es sino el título de uno de sus más famosos e interesantes textos de 1937. En el que luego de teorizar y experimentar sobre distintos artilugios para acortar el análisis, tales como el trabajo con la designada&nbsp;<em>angustia de nacimiento</em>&nbsp;propuesta por Otto Rank y la fijación de un límite de tiempo para el análisis. Y por último, al no obtener el éxito buscado, dejando el campo abierto a nuevas investigaciones que sean más efectivas en esta dirección a futuro. (Aconsejo su lectura.) Muchos temas son abordados en dicho artículo, la envidia al pene, la pasividad de los hombres hacia otro macho, la alteración yoica, pulsión de vida y Eros, factores cuantitativos, hereditarios y traumáticos, etcétera, pero siempre lo más importante resuena con el título sin resolverse. Entonces, esto nos lleva a concluir que, en palabras de la psicoanalista Miriam Figliuolo, «<em>tal formalización (freudiana) de un tope estructural a la curación dejará las vías abiertas a nuevas perspectivas de interrogación, y será Lacan quien, con su lectura de Freud, avanzará ofreciéndonos otras salidas a este impasse freudiano»</em>.</p>



<p>Aunque, como sospechamos, esto no es tan así ya que lejos están los sagaces lacanianos de reducir tiempos. Aunque sí las mismas entrevistas al son de «duración variable de sesión» o «sesión corta», arguyendo que «el inconsciente es atemporal» y en pos de una supuesta «dialectización transferencial», interrumpen las sesiones, timando a sus pacientes con entrevistas a veces menores a 10 minutos. Cosa que, hoy es sabido, el ariano Jacques no aplicaba sino para atender un número mayor de pacientes y así tener más discípulos, ergo más reconocimiento y poder en el mundo psicoanalítico de la segunda generación.</p>



<p>En mi caso, sí utilizo la duración variable de sesión pero nunca así la «sesión corta», ya que considero que siendo verdad que el inconsciente es atemporal y que es bueno poner un coto a cada sesión en el momento justo, no es justo (valga la redundancia) especular con la buena predisposición, el tiempo y el bolsillo de los sufrientes. Por esto mis entrevistas no duran menos de 45 minutos, y casi nunca más de una hora y media.</p>



<p>En conclusión, ya sea por&nbsp;<em>conveniencia</em>&nbsp;o desacuerdo pocos osaron ahondar en tales&nbsp;<em>nuevas perspectivas de interrogación.&nbsp;</em>Y digo «conveniencia»sí, ya que al hacer el frío cálculo, un paciente acudiendo a análisis por más de 20 o 30 años, según honorarios, equivale a un humilde departamentito suburbano… Hablando de Pan, «al pan, pan y al vino, vino»¡¿o no?!</p>



<p>Quizás la <em>asociación libre </em>no sea tan <em>libre </em>al fin y al cabo, tal vez (seguro) opere la censura, resistiendo, obturando y direccionando el discurrir inconscientemente, por más sumiso que desee o pretenda ser el paciente, quizás la <em>atención flotante</em> no sea tan flotante sino que la <em>contra transferencia</em> y la <em>pulsión de supervivencia</em>(23) pueden inmiscuirse en el caso; quizás esto explique menuda religión no-dominical pero sí confesionaria de diezmo y diván, con sus profetas y santos. Habrá entonces que agregar <em>algo</em> del orden de la <em>eficiencia</em> a este, <em>un método peligroso</em>,(24) para ganar en <em>eficacia</em>, reduciendo tiempo e inversión. Y quien más que un psicoanalista puede decir «<em>time is money!</em>«.</p>



<p>Hablemos, entonces, de ese nuevo&nbsp;<em>algo</em>…</p>



<p><a></a><strong>Centro emocional</strong><strong>: límbico, soñar no cuesta nada</strong></p>



<p>Por más que Lacan se enoje,(25) el lenguaje de las emociones no es verbal sino imaginal, no son las palabras sino las imágenes (imágenes visuales, auditivas y sensoriales, también tres). Pregúntenle sino a un productor hollywoodense. Es lo que nos emociona de una película o un relato, contactar con su imagen, su significado más valioso está en el retrato y no en el texto… (¡No amamos con palabras!) Tales imágenes son las que a veces provocan impactos emocionales que cambian radicalmente nuestras vidas. Nuestro inconsciente más profundo, así como nuestra más temprana niñez, no está hecho sino de imágenes, es por esto que no soñamos palabras sino imágenes. Y son las clínicas junguianas, mediante su imaginación creativa y su hermenéutica onírica, y la sistémica, con su hipnosis moderna o ericksoniana, a mi humilde entender, las que más y mejor trabajan en este segundo piso, <em>centro emocional </em>o plano mamífero.</p>



<p>Mi experiencia clínica, principalmente realizada con «neuróticos normales», me ha demostrado que los problemas que mayormente traen estos pacientes no son de índole psicológico-intelectual. No comportan estupicias o retrasos mentales, sino que son estrictamente emocionales. Entonces, al querer abordarlos exclusivamente desde una óptica intelectual, con el lenguaje propio del intelecto y el neocórtex –palabras– rara vez se «toca el hueso», el núcleo queda inalterado, imposibilitando una transformación sincera. He aquí la contrariedad de entender algo intelectualmente pero no poder dejar de hacerlo así. He aquí el problema del eterno diván, pero no hay más ciego que el que no quiere ver… La patología del neurótico promedio radica en lo emocional, y como tal se le debe «hablar» en el lenguaje apropiado: imágenes.</p>



<p>Pero Freud descartó la hipnosis, vía regia de acceso al inconsciente «conscientemente» como productora de ensoñaciones, debido a que no encontró en ella soluciones radicales. La culpa no fue de la hipnosis misma, sino del tipo de sofrología que él utilizaba y de cómo lo hacía. ¿Por qué? Por un lado, es sabido, confesado por el mismo Maestro, que no era buen hipnotista, de hecho no soportaba la atención sostenida de otros sobre sí (de allí nace el diván, más allá de que el método es innegablemente potente). Por otro lado, la hipnosis clásica aprendida por éste con Charcot en la Clínica de la Salpetriere es de carácter impositiva, es decir, que por más que se hipnotice correctamente al paciente se trabaja con órdenes verbales directas, no con imágenes sugestivas. Y por último, al ser una hipnosis que lleva a los pacientes a un trance profundo (Z3) las&nbsp;<em>resistencias</em>&nbsp;no afloran y no se puede trabajar con ellas, uno de los puntos más importantes a elaborar en la clínica.</p>



<p>La escuela francesa de Nancy , antagónica a la Salpetriere, en la cual Freud aprendió algunas técnicas pero desconoció su evolución, desarrolló otro tipo de sofrología. Esta fue retomada&nbsp;<em>a posteriori</em>&nbsp;por Milton Ericsson, y en general es hoy denominada como hipnosis moderna. Con ella se trabaja con distintos métodos de entrada en trance a través de la imaginación, los cuales no desembocan sino en un trance medio (Z1 o Z2) que permite la labor con las valiosas resistencias. Este tipo de hipnosis, inductiva y no imperativa, bien aplicada y llevada con un tratamiento integral, produce cambios profundos y duraderos en las personas, ya que se visualizan conflictos hondos en breve tiempo, permitiendo un rápido diagnóstico, elucidación etiológica y terapia más breve. A lo que el psicoanálisis ortodoxo suele demorar años en arribar.</p>



<p>La hipnosis moderna habla el lenguaje de las emociones, que es donde está el corazón de los conflictos neuróticos, por lo tanto las damiselas (emociones) responden de buen grado. Y, como dijimos, dentro del ámbito junguiano siendo análoga a la hipnoterapia encontramos a la <em>imaginación activa.</em>(26)</p>



<p>¿Pero no es acaso la hipnosis un método maquillaje? Claro… eso es lo que enseñan en las universidades gobernadas por monopolios teóricos psicoanalíticos, tales como la Universidad de Buenos Aires. En las cuales poco y nada enseñan y saben sobre teorías y técnicas diversas, pero no reparan en desmedrar cualquier alternativa desconocida. Cual dogma del «porque así lo dijo fulano», critican el criticar con desconocimiento profundo de las grandes teorías freudiano-lacanianas, pero no se refrenan el defenestrar a otros autores desconocidos por ellos juzgándolo apresurada y &nbsp;peyorativamente de «psicoterapias», como quien mira por encima del hombro a un pobre imbécil.</p>



<p>En el caso de la hipnoterapia propuesta por Charcot en la clínica de la Salpetriere, y luego continuada como&nbsp;<em>hipnosis clásica</em>, aquel interrogante es cierto.&nbsp; Aunque a veces, siempre pasa, especialmente cuando de «síntomas cascaron» se trata, resultan del todo efectivas. Pero la&nbsp;<em>hipnosis moderna</em>&nbsp;cala en capas profundas del&nbsp; la psiquis, en la niñez, honduras que no están compuestas sino por imágenes. La realidad y «<em>nosotros estamos hechos de la misma materia que los sueños</em>«, máxima de William Shakespeare que luego las neuro ciencias vendrán a corroborar experimentalmente, verificando que se producen los mismos fluidos y movimientos neuronales al soñar con algo que al verlo en la realidad. ¿Increíble no? Ya lo decía Lacan, a su modo arrogante pero cierto, que «sólo los idiotas creen en la realidad del mundo, lo real es inmundo (sin mundo) y hay que soportarlo». Pero esto es material de otro tratado.</p>



<p>Además de los métodos hipnóticos, podemos nombrar otros tantos, que utilizados en concomitancia con una clínica que examine la psiquis profunda llegan a ser igual de efectivos. Quiero destacar entre ellos al EMDR (eye movement desensitization and reprocessing – desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares) e invitarlos a leer un articulo de mí autoría sobre el tema.(27) Éste resulta uno de los procedimientos más destacados por estudios de validación que avalan su eficacia en este tipo de dolencias. Similar a éste, y muchas veces utilizados a la par, es el EFT (emotional freedom technique – técnica de liberación emocional).</p>



<p>Otra técnica destacable es la mencionada interpretación de los sueños como hermenéutica onírica, y dentro de ello la realizada bajo la pericia analítica junguiana, superlativa frente a la psicoanalítica, afirmación que no parte de mi persona, ni de junguianos o freudianos, sino que de la experiencia de mis pacientes, desde sus propias declaraciones.</p>



<p>Es fundamental relevar, y&nbsp; no me canso de aclararlo, que acudir a estos instrumentos sin un análisis profundo de lo tratado en el apartado centro intelectual –neocortex– sólo produce alivios sintomáticos fugaces, tan rápidos como efímeros. Escuché una vez a un viejo sabio del sufismo, en el contexto tradicional de interpretación de sueños ritual, decir que «<em>cuando uno puede explicar su problema clara y sinceramente, es por que está muy cerca de resolverlo</em>«.</p>



<p>A continuación explicaré uno de estos tantos métodos, como una parte de ese&nbsp;<em>algo&nbsp;</em>de lo que hablábamos en el apartado anterior.</p>



<p><a></a><strong><em>Ejercicio de autohipnosis</em></strong></p>



<p>Existen infinidad de técnicas de autohipnosis, la siguiente es una de Elizabeth Ericsson. Antes de detallarla deseo advertirles que si bien es muy difícil llegar a autohipnotizarse solo, ya que uno no sabe de qué se trata ni «para dónde hay que ir», y en general las primeras veces se requiere de un coordinador externo, alias hipnotista. Pero… si quieren intentarlo… a no sentirse defraudados si no llegan a un trance profundo las primeras veces, esto es debido a la dificultad inicial que les mencioné, pueden contentarse tan sólo si alcanzan un grado de relajación aunque sea leve, para empezar.</p>



<p>1. Postura<br>Elije una posición que puedas mantener durante el tiempo que dura este proceso. Puede ser sentado o acostado, aunque la posición sentada es la mejor para no dormirse. Entonces, busca que el cuerpo esté centrado y fija la mirada en un punto, justo frente de ti.</p>



<p>2. Tiempo<br>Determina el tiempo que piensas dedicar a esta&nbsp;técnica y verbalízalo. Por ejemplo, «<em>voy a hacer autohipnosis durante 20 minutos</em>«.</p>



<p>3. Objetivo<br>Verbaliza entonces aquello que quieres conseguir con este ejercicio. Por ejemplo, «<em>confiar en mí y en la vida</em>«. O lo que quieras lograr, es importante utilizar las palabras que sientas más afines.</p>



<p>4. Estado<br>Haz una última verbalización sobre cómo deseas estar cuando termine la experiencia. Por ejemplo, «<em>cuando termine me voy a sentir calmo y relajado</em>«. Puede fluctuar entre muy despierto, relajado, a listo para dormir profundamente y descansar para comenzar renovado el próximo día.</p>



<p>5. Proceso<br>Se divide en tres sentidos: visual, auditivo y táctil, como veremos a continuación.</p>



<p><em><strong>Exterior</strong></em>:</p>



<p><em>VISUAL</em><br>Mirando delante presta atención a 3 cosas, una por vez. Ve despacio fijándote brevemente en cada una. Es preferible que sean cosas pequeñas tales como picaportes, manchitas en pared, ángulo de mesa, etc. Se pueden nombrar cuando se las ve, para hacer una enumeración implícita que «duerma» el hemisferio izquierdo.(28)</p>



<p><em>AUDITIVO</em><br>Ahora presta atención a 3 cosas que escuchas, una por vez. Con la misma consigna que lo anterior.</p>



<p><em>CINESTÉSIA</em><br>Ahora, presta atención al canal cenestésico, fíjate en 3 sensaciones, una por vez. Es útil usar impresiones que normalmente escapan a nuestra consciencia, como por ejemplo el peso de los anteojos, la textura de la ropa, la forma en que se siente el reloj de pulsera sobre la piel, partes duras y blandas del asiento, suaves o rugosas de sabanas o almohadas, etcétera.</p>



<p>Luego, continúa el mismo proceso pero con 2 impresiones de cada sentido.</p>



<p>Después realiza el mismo proceso pero con 1 impresión de cada sentido.</p>



<p>Y hasta aquí es la parte exterior de la experiencia, ahora viene la&nbsp;<em>interior</em>.</p>



<p><strong><em>Interior:</em></strong></p>



<p><em>VISUAL</em><br>Ahora piensa en una imagen, sin demasiado esfuerzo, lo primero que venga a tu mente en ese momento. Puede ser un punto luminoso, una playa, se puede utilizar lo que sea. Si no aparece nada ¡se puede usar la misma nada! Y puedes ponerle un nombre.</p>



<p><em>AUDITIVA</em><br>Luego, haz una pausa y espera que aparezca un sonido en la memoria, o en todo caso genera un ruido y ponle un nombre, cualquier nombre, de persona, de hombre o mujer, de cosa. Aunque esta parte sea la interior, se puede utilizar un sonido que se escuche desde el exterior, siempre es preferible utilizar las cosas que se escuchan a dejar que nos distraigan.</p>



<p><em>SENSITIVA</em><br>Después intenta ser consciente de una sensación y dale un nombre. Es mejor utilizar la imaginación, por ejemplo, «<em>siento el calor del sol de la playa en un brazo</em>» o «<em>la lluvia</em>«. Y sucede lo mismo que con el sentido auditivo, es preferible incorporar un estímulo exterior a que éste nos distraiga si eso está sucediendo.</p>



<p>Ulteriormente, repite el proceso con 2 imágenes, 2 sonidos y 2 sensaciones.</p>



<p>Y por último con 3 imágenes, 3 sonidos y 3 sensaciones.</p>



<p>Probablemente, no llegues a esta instancia y que ya para entonces estés profundamente relajado o dormido. Y si no es así pero tu estado ha sido apaciguado, como decíamos, ¡ya con esto es un montón para empezar! Comprobarás que poco a poco los objetivos fijados al principio del trabajo se van alcanzando. Y si deseas continuar con el mismo ejercicio por más tiempo puedes reiniciarlo nuevamente pero al revés, de la siguiente manera: luego de terminado el ciclo detallado puedes ir sumando estímulos internos, de 1 a 3, y luego externos, de 1 a 3. Y luego volver a desagregarlos reiniciando las veces que desees.</p>



<p><a></a><strong>Cerebro reptil</strong><strong>: le ganarás a Pan con el sudor de tu frente</strong></p>



<p>En mi criterio todo lo anterior quedaría incompleto sin el punto que ahora nos toca. La sutura de la acción. La utilización de la voluntad y su fortalecimiento. Es importante saber que si no hay voluntad de parte del paciente no habrá cambios. Muchos dolientes acuden a psicólogos, terapeutas, chamanes o brujos en busca de soluciones mágicas. Que el mago saque un conejo de la galera y él o sus circunstancias cambien repentinamente con un toque de varita, sin ningún esfuerzo de su parte, mágicamente. Nada más lejos de la realidad. Y nadie lo parabolizó mejor que Jesús cuando dijo: «<em>Te ganarás el pan con el sudor de tu frente</em>«.(29)</p>



<p>Pongamos una analogía más moderna, es como realizar un bypass gástrico a un paciente, quien luego de los cuidados del posoperatorio lentamente comienza a consumir el mismo tipo de alimentos, de la misma forma y en la misma cantidad que lo hacía antes de la maniobra o incluso peor con el tiempo, a la sazón el estómago poco a poco volverá a tener su tamaño anterior, la operación habría sido en vano e incluso debido a la cisura la situación podrá empeorar.</p>



<p>Empero existen casos excepcionales en los que los síntomas se sedimentan en capas superficiales del aparato psíquico, lo que en psicología sistémica se lo denomina «síntoma cascarón». En estos casos con una terapia direccionada el mal desaparece muy rápidamente. Cuento con experiencias de sanar ataques de pánico en tres, dos y hasta en una sola consulta, sin retoños&nbsp;<em>a posteriori</em>. Casos tratados mediante hipnoterapia o simplemente con el tradicional método catártico de abreacción descubierto por Breuer, ayornado y profundizado por Freud cómo&nbsp;<em>asociación libre</em>&nbsp;y luego Jung. Tan sólo con la convocación de los recuerdos que dieron nacimiento al trastorno mediante símbolos imaginales o discursivos se libera la tención acumulada y el paciente se cura, o al menos se deshace del síntoma. Pero estos no son sino excepciones a la regla, en mi empíria entre un 10% a un 15%. Pero la norma amerita un tratamiento algo más prolongado, de 4 a 18 meses para estas dolencias particulares en mí clínica.</p>



<p>La terapia cognitivo conductual trabaja excelentemente en el ahora abordado plano&nbsp;<em>reptil</em>. En mi caso, este terreno no lo aro sino con unos denominados «rituales de sanación». Si bien, dicho término ha sido acuñado por brujos y hechiceras para realizar curaciones, exorcismos y hasta amarres o «uniones de parejas», lejos estoy yo de manchar con esas quimeras mi licenciatura universitaria. Denominados también simplemente «rituales», estos no consisten sino en&nbsp;<em>actos</em>, metafóricos o explícitos, que un terapeuta da a sus pacientes, cual tarea para el hogar, para ayudarles en un ejercicio de fortalecimiento volitivo a luchar contra hábitos y rasgos de carácter negativos o vivenciados como detestables por ellos mismos.</p>



<p>Dicha suerte de rituales han sido abordados por escuelas de todo tipo, chamánicas, psicológicas, espirituales, esotéricas, astrológicas, taróticas, budistas, sufis, taoistas y más. Denominándoles de diferentes maneras, tales como ejercicios, tareas, trabajo sobre sí, rituales, actos metafóricos, actos psicomágicos, psicomágia, lucha interna, gran guerra santa, y más. Con el talante común de ser tareas en las que se trata de&nbsp;<em>poner el cuerpo</em>, yendo a contra pie de una «mecanicidad» resultante de la «alteración del yo».</p>



<p>El primer término entre comillas es tomado de lo que podríamos denominar la psicología del Cuarto Camino, creada por George Gurdjieff, a la que él llamó «Sistema», remite a los hábitos mecánicos que se disparan en una persona por los rasgos que se han adherido, adquirida y hereditariamente a su ser esencial en el devenir de su vida. Lo que según este autor nos mantiene en un estado de «sueño» o «autómatas» la mayor parte del día o de nuestras vidas. Justamente, por esta condición de <em>autómatas</em> (hombres-maquinas) prefiere designar un «<em>Sistema» </em>más que una <em>psicología</em>… Durísimo, ¿no?(30)</p>



<p>Y aquel segundo término entre tildes es tomado del psicoanálisis (justamente del ya mencionado artículo de 1937, principalmente) y designa a «un conjunto de limitaciones y actitudes anacrónicas adquiridas por el yo durante las etapas (de) conflicto defensivo (a consecuencia de la introyección de los mecanismos de defensa), y que repercuten desfavorablemente sobre sus posibilidades de adaptación (ya que se produce una reproducción inadaptativa y patológica actual)».(31) Vulgarmente hablando: nuestros modelos y patrones de conducta que luego de aprendidos no podemos dejar de reproducir, ya sea por pereza motriz o intelectual.</p>



<p>Dar un abrazo a la madre o al padre, golpear una foto de ellos; hacer cierta dieta o deporte; salir a buscar trabajo; hacer un listado de carreras que le gustaría realizar, o de cosas; escribir una carta; hacer ciertos ejercicios de respiración yogui, alotrópicas o sufis; visitar alguna tumba; rezar por alguien; insultar una foto de alguien; crear un frasco de insultos, o de otra cosa; cometer errores voluntariamente en público; esforzarse por hacer bien algo; pedir dinero prestado cual un mendigo; e infinidad de ejemplos más son los que pueden ser brindados como&nbsp;<em>rituales de sanación</em>. Todo depende de la subjetividad y del cuidado de ésta que cada quién requiera, ya que en esto no hay «aspirina para todos», ni muchos menos ansiolíticos.</p>



<p>En el caso de los actos digamos «explícitos», cómo por ejemplo hacer una dieta o buscar trabajo, esto no se comporta sino como un fortalecimiento volitivo ya que, como dijo George, el hombre carece de una voluntad cristalizada lo cual sólo puede constituir mediante un apoyo exterior (palabras más palabras menos). La voluntad es <em>un músculo que hay que ejercitar, </em>¡y para esto se requiere un buen personal trainer! Y se debe conocer la polaridad opuesta entre <em>ganas</em> y <em>voluntad</em>: mecanicidad o libertad, respectivamente. Aunque la gente de los tiempos modernos llamemos libertad a la «ley de la gana», lo que a la larga nos deposita sentaditos en el diván. Ya lo decía Epicteto, <em>«nadie es libre si no es dueño de sí</em>«,(32) y no es dueño de sí quien no se conoce, y no se conoce quien no se estudia.</p>



<p>Dentro de esto también existe otro tipo de rituales, ya no «explícitos» sino que se comportan como unos actos metafóricos, a los cuales el genio artístico de Alejandro Jorodorowsky nominó Psicomágia(33). Es sabido que un sueño es una metáfora de «otra cosa», por eso debe ser decodificado. Su mensaje, cual encargo hermético (de Hermes) viene cifrado, alterado mediante la censura de nuestra moral superyoica. A la sazón, rituales tales como escribir una carta a un padre difunto en presencia de su foto o su tumba; caminar por una calle repleto de stickers con todos los insultos que nuestra madre nos dijo y luego quemarlos en una hoguera junto a una foto de ella, y muchísimos más,(34) son mensajes que enviamos a nuestro inconciente en el mismísimo lenguaje que éste utiliza para enviarnos los suyos; metáforas, imágenes, alegorías… hermenéutica onírica. Produciendo una verdadera comunicación epistolar con nuestro mundo profundo para así acceder a él y transmutar sus contenidos.</p>



<p>Me gusta pensarlo de la siguiente manera, si uno quiere aprehender a tocar bien el piano primero hay que desaprender lo mal aprendido, lo cual es mayúsculamente más difícil que solamente aprender. Por lo tanto, no alcanzaría con ir a un profesor sólo una vez por semana una hora, se requieren ejercicios semanales para corregir los malos hábitos, vicios posturales, etcétera. Ergo, si esto es así con un instrumento musical, muchísimo más lo será cuando el instrumento es portentosamente más complejo como lo es la mente humana.</p>



<p>Ahora. Si bien yo decía hace instantes que en esto no hay aspirina para todos, sí existe un ejercicio muy efectivo para el caso de los ataques de pánico que me gustaría compartir con ustedes. Y si bien es sólo el comienzo de lo que luego deriva en otras técnicas más especificas, no obstante es terapéutico, sanador y hasta revelador en sí mismo. Específicamente comporta parte de un enfoque estratégico sistémico más complejo que esta mera tarea, pero bien puede servir para que tengan ustedes un ejemplo práctico del caso y si lo quieren seguir, obviamente están invitados.</p>



<p><a></a><strong><em>Ejercicio descriptivo</em></strong></p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Cada vez que entres en crisis, experimentes pánico o angustia, aunque te ocurra varias veces al día, deberás sacar un cuaderno especialmente adquirido para estos casos y anotar todo lo que te pasa, siguiendo al detalle las instrucciones de abajo, llenando cada uno de los ítems pedidos.</li>



<li>Esto también sirve como una herramienta valiosa para que en potenciales futuras sesiones psicoterapéuticas se estudie e indague a fondo en el asunto.</li>



<li>Este ejercicio debe ser hecho en carácter de&nbsp;<em>obligatoriedad</em>, por lo que dicho cuaderno se debe llevar siempre consigo cual&nbsp;<em>diario de abordo</em>, y se requiere ser lo más especifico y descriptivo posible en cada ítem a saber:</li>
</ul>



<ul class="wp-block-list">
<li>Fecha:</li>



<li>Hora:</li>



<li>Lugar:</li>



<li>Sentimiento negativo:</li>



<li>Porcentaje de intensidad o puntaje de perturbación (del 10% al 100% ó del 1 al 10):</li>



<li>Pensamientos negativos:</li>



<li>Sensaciones corporales, manifestaciones físicas:</li>



<li>Situación en la que ocurre:</li>



<li>Situación anterior, de ese día o días anteriores:</li>



<li>Acciones llevadas a cabo&nbsp;<em>a posteriori</em>&nbsp;(lo que hiciste finalmente luego):</li>
</ul>



<p>Pueden ser añadidos ítems que cada quien considere importantes.</p>



<p>Bien. Este «diario de abordo» pone al paciente en una situación distinta, le ayuda a controlar y externalizar o cosificar su miedo, volcándolo en un papel. El carácter tedioso de la tarea y el hecho de que sea hecha «por obligación» rompen con el encantamiento de Pan, en lo que estaba atrapado el doliente, y la típica reacción es que los síntomas se alivian o desaparecen. Con el tiempo este tratamiento&nbsp;<em>evoluciona</em>, va generando un efecto paradojal en los sufrientes, siendo ellos mismos quienes puedan convocar a sus demonios cuando quieran por razón de conocerlos. Convocar a Pan es sinónimo de domarlo.</p>



<p>Empero no hay que decepcionarse si hacen el ejercicio y no sucede la mejora, ya que en sí, como decíamos, el material nominado es de lo más valioso para el proceso terapéutico integral necesario para estos casos, me refiero a esta&nbsp;<em>evolución</em>&nbsp;mencionada arriba que no debe indicarla sino un profesional.</p>



<p><a></a><strong>Conclusiones</strong><strong>&nbsp;y la trampa sanadora</strong></p>



<p>Si bien el presente artículo toma vastas referencias exógenas se basa principalmente en mi experiencia clínica, la cual cuenta con un significativo porcentaje de éxitos en su haber. Yo diría un 80%… ¿Y el 20% restante? Abandona el tratamiento antes de los tiempos mencionados&nbsp;<em>supra</em>&nbsp;por diversas causas, siendo la primera y más esgrimida la económica y la segunda en frecuencia mi honrosa heterodoxia clínica. Claro, no creo en ninguno de los dos argumentos, pero nunca lo digo.</p>



<p>El tridente terapéutico que he propuesto, cual cetro de Neptuno o Poseidón y símbolo de la psiquis, consistente en un abordaje concerniente a los tres <em>centros</em> o <em>pisos</em> referidos, no estoy haciendo una hipérbole si digo que es el más completo para sanar el psiquismo del <em>Pasu del Kali Yuga.</em><a href="http://nure.sonvisiones.website/ataque-de-panico-que-es-y-como-curarlo/#Notas3">(</a>3<a href="http://nure.sonvisiones.website/ataque-de-panico-que-es-y-como-curarlo/#Notas3">5)</a> Lo que implica la necesidad constante de incluir y de elaborar conocimientos <em>multi, inter, intra y transdisciplinarios </em>(psicoanálisis, análisis junguiano, sistémica, conductual, medicina general, mitología, sociología, historia, y porqué no astrología, religión, esoterismo, aromaterapia, arteterapia, terapia floral, tarot ¡y hasta psiquiatría!) lo que se llama una visión holística del ser humano. Cosa que en general sólo se permiten los psicólogos junguianos o sistémicos (resalto «en general») empero «nunca<em>«</em>(36) se lo autorizan, por ejemplo, los psicoanalistas ortodoxos.</p>



<p>Entonces, sea para tratar a los referidos ataques de pánico u otras dolencias psíquicas o incluso para el trabajo sobre el mejoramiento del carácter, toda clínica con pretensiones de integralidad debe contemplar los tres pisos mencionados del Hombre, en tanto ser racional, emocional y físico. Por tanto, todo tratamiento que deje fuera alguno de estos aspectos pecará de extremadamente largo o inacabado.</p>



<p>Ahora bien, más allá o más acá de posiciones psicológicas, a nivel neurológico un ataque de pánico consiste en un bloqueo y estereotipia del neocórtex. Es decir, ante una alteración psicosomática, vinculada con lo tratado en el presente artículo, el neocórtex queda estereotipado en ideaciones hipocondríacas, fóbicas u obsesivas. Lo que redunda en un círculo vicioso. El encargado de las funciones racionales queda colapsado, desintegrado cual rebaño azotado por Pan. Entonces, toda actividad racional que distraiga del pánico será buena, terapéutica, en sentido de reactivar y reestablecer el equilibrio psicológico. Conozco el caso de un hombre que al tener estos episodios comenzaba a repetir de memoria las formaciones de los equipos más conocidos de Argentina, consecuentemente, se le pasaban los síntomas. Sin saberlo estaba aplicando un método sistémico para apaciguar la crisis.</p>



<p>Y ahora están dadas las condiciones para confesarles una trampa propia de este tratado. Habrán notado la extensión y lo intrincado por partes del presente, pero si es que comenzaron a leerlo en un estado suscitado por Pan, lo más probable es que para este momento eso ya haya quedado en el pasado. Es la trampa terapéutica del presente artículo. Yo intenté con éste a drede hacer trabajar sus hemisferios izquierdos y neocortexs, de modo tal que si estaban sufriendo una crisis de ansiedad se reorganice su mente y detengan los síntomas. Espero entonces que además de haber sido instructivo en este interesante tema, les haya resultado terapéutico en sí.</p>



<p>Gracias por su atención.</p>



<p><strong>Lic. Gastón Gandolfi</strong><br>Psicólogo UBA</p>



<p><strong>Turnos y consultas</strong><br>Cel.: (011) 155-643-1175<br></p>



<p><a></a><strong>Notas</strong></p>



<ol class="wp-block-list">
<li>Síntoma o característica de una patología determinada. </li>



<li>Pérdida del sentido de la realidad. </li>



<li>Sensación o conjunto de sensaciones anormales de cosquilleo, calor o frío en determinados miembros del cuerpo. </li>



<li>Manual DSM4 de psiquiatría. </li>



<li><em>Wikipedia</em>, la enciclopedia libre. </li>



<li>Uno de los primeros reyes griegos. </li>



<li>Técnica constituyente en amplificar los significados de un símbolo onírico, o en este caso psíquico, mediante mitos, leyendas y cuentos de hadas. </li>



<li>Dicen los astrólogos, entre los cuales me cuento, que a partir del siglo XXI el planeta entró en la denominada «era de acuario», también llamada como nueva era o new age.</li>



<li>Frase completa: «Los chinos utilizan dos pinceladas para escribir la palabra «crisis». Una pincelada significa «peligro» la otra «oportunidad». En una crisis toma conciencia del peligro pero reconoce la oportunidad». John F. Kennedy.</li>



<li>Para un explicación filológica más precisa recomiendo leer el articulo de Manuel Delgado Tenorio «Crisis no significa oportunidad en chino», en http://manueldelgado.com/crisis-no-significa-oportunidad-en-chino/. </li>



<li>Cuando el siglo XX estaba en pañales, la gran mayoría de los carruajes eran de tracción a sangre.</li>



<li>Resumen realizado a partir de una síntesis del caso efectuada por el psicoanalista Severino D. Montecristi</li>



<li>«Condensación» y «desplazamiento» para Freud o «metáfora» y «metonimia» para Lacan.</li>



<li><em>Análisis de la fobia de un niño de cinco años</em> de Sigmund Freud, 1909.</li>



<li>Auguste Comte, padre del positivismo y la sociología, durante su vida tuvo graves problemas psiquiátricos y un intento de suicidio, lo que desembocó en su separación, internación y deterioro intelectual.</li>



<li>Término latino con el que nos referimos abreviadamente al «pienso, existo» de Descartes, cuya conocida formulación en latín «cogito, ergo sum» se ha convertido en un símbolo característico y ampliamente reconocido de la filosofía cartesiana. El cogito es para Descartes, la primera verdad conocida y el modelo de toda verdad que pretenda alcanzar la razón. (En http://www.webdianoia.com)</li>



<li>Esto es un chascarrillo, para nada creo que sea peor el diván que los estupefacientes.</li>



<li>El psicoanálisis consiste esencialmente en conjeturas auto sustentadas, por lo que me permití realizar alguna yo.</li>



<li>Ricardo Iorio.</li>



<li>Comprender, con «h», implica entender intelectualmente pero también incorporar a la experiencia propia.</li>



<li>George Ivánovich Gurdjíeff.</li>



<li><em>Multidisciplinario</em>: Que abarca varias disciplinas por separado (también denominado pluridisciplinar).<br><em>Interdisciplinario</em>: Que se compone de varias disciplinas sincrónicamente.<br><em>Intradisciplinario</em>: Que profundiza en su disciplina a partir de la incorporación de métodos aledaños.<br><em>Transdiciplinario</em>: Que trasciende su propia disciplina y la disciplinariedad obtusa.</li>



<li>$$.</li>



<li>«Un método peligroso», película que les recomiendo, cuyo título original es «A Dangerous Method», es un drama histórico psicológico dirigido por David Cronenberg que trata sobre el vínculo y separación entre Sigmund Freud y Carl G. Jung.</li>



<li>¡Y si que lo hacía!, Lacan era un hombre de carácter muy fuerte, ariano famoso por sus enojos públicos en sus seminarios.</li>



<li>Denominación junguiana de su método para el trabajo con relajación e imágenes, es decir sofrológico.</li>



<li><a href="http://gastongandolfi.com/emdr-descripcion/">http://gastongandolfi.com/emdr-descripcion/</a>.</li>



<li>EI: hemisferio cerebral encargado del razonamiento formal.</li>



<li>Génesis 3.19 NVI.</li>



<li>Esto es también denominado por Gudjieff en su obra «Relatos de Belcebú a Su Nieto» cómo «El horror de la situación».</li>



<li><em>Diccionario de Psicoanálisis</em><em>–</em><em>Laplanche</em>.</li>



<li>Epicteto fue un filósofo griego, de la escuela estoica, que vivió parte de su vida como esclavo en Roma.</li>



<li>Pero Jodorowsky no los inventó ya que preexistían en distintas tradiciones mencionadas antes, con otros pseudónimos</li>



<li>Obras recomendadas para este tema: «Psicomágia» y «Manual de Psicomágia» de Alejandro Jodorowsky.</li>



<li><em>Pasu del Kali Yuga</em>: Hombre-animal de los «tiempos de la sombra» o «era de hierro» o «últimos tiempos» augurado así como sobreapegado al cuerpo y a la materia, por los antiguos vedas.</li>



<li>Respuesta que Jacques Lacan le daría a Roland Cahen, un psiquiatra discípulo de jung, traductor de su obra al francés, cuando éste le propuso que entre «significados y arquetipos somos primos hermanos». Esto aconteció cuando Lacan le solicitó una carta de recomendación para tener una reunión con Jung. De dicho concretado encuentro entre Jacques y Carl surgió el famoso «les traigo la peste» freudiano, lo cual incluso en el ámbito psicoanalítico es sospechado de «mentira lacaniana».</li>
</ol>
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		<title>Sobre El Complejo de Inferioridad Y la Soberbia Oculta</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lic. Gandolfi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jun 2023 21:37:38 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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<p>Uno de los problemas que más habitualmente traen a los modernos especialistas en salud mental sus pacientes es el de la baja autoestima o&nbsp;<em>complejo de inferioridad</em>. Alegan ser invadidos en todo tipo de situaciones y vínculos por un sentimiento pesimista sobre su&nbsp;<em>ser y hacer</em>, con sus correlativos pensamientos. Esto genera en ellos desde inhibiciones hasta fobias, lo que les impide vincularse satisfactoriamente con el medio y alcanzar así sus metas.</p>



<p>Se dice que el&nbsp;<em>complejo de inferioridad</em>&nbsp;consiste en un sentimiento por el cual una persona se siente de menor valor que los demás. Esto es provocado por un reflejo mental inconsciente, el que se proyecta al exterior debido a la imagen distorsionada del&nbsp;<em>yo</em>, al ser comparada con ideales que se han obtenido a lo largo de la vida. Estos ideales hacen que el individuo se vea a sí mismo con menos capacidades de las que realmente posee, y su frustración se convierte en un contrapeso constante para sus objetivos personales.</p>



<p>En términos psicoanalíticos esos ideales no son más que los propios del&nbsp;<em>Superyo</em>, heredero del&nbsp;<em>Complejo de Edipo</em>, donde se acuña tanto el&nbsp;<em>Ideal</em>&nbsp;<em>del Yo</em>&nbsp;como el&nbsp;<em>Yo Ideal</em>, lo que arremete sádicamente contra el endeble&nbsp;<em>Yo</em>&nbsp;de estos sujetos y desemboca en una culpabilidad latente.</p>



<p>El tratamiento habitual contra este complejo suele ser complementar estos sentimientos, propios de la visión distorsionado del&nbsp;<em>Yo,</em>&nbsp;con sugestiones que afirmen al&nbsp;<em>yo</em>&nbsp;en un trabajo designado&nbsp;<em>fortalecimiento yoico</em>. Y realizarlo tanto desde las técnicas psicoanalíticas clásicas, vehiculizando la libre alocución de los pacientes quienes se afirman y refuerzan en su propio discurso, ya sea ayudados por intervenciones o ausencias instrumentales; hasta con técnicas sistémicas y psicoterapéuticas variadas. En casi todas las oportunidades estos tratamientos tarde o temprano, según cual, ayudarán y denotarán claros cambios en la conducta del acomplejado. Pero, así también, no llegarán a socavar de cuajo este complejo, que retoña inexplicable, o explicable pero irrefrenable al son de “<em>lo entiendo intelectualmente pero no puedo dejar de realizarlo así…</em>”</p>



<p>Mí postulado es que los pacientes afectados por&nbsp;<em>baja auto estima</em>&nbsp;albergan en forma velada para su vida consciente una suerte de&nbsp;<em>soberbia oculta</em>. Metapsicológicamente hablando, el reverso de un&nbsp;<em>Yo</em>&nbsp;endeble es siempre un&nbsp;<em>Superyo</em>&nbsp;severo, abultado por un gran&nbsp;<em>ideal</em>&nbsp;con un quantum superlativo de pulsión de muerte, conflicto netamente inconciente. Lo que esta muy vinculado con el denominado&nbsp;<em>sentimiento de culpabilidad inconciente</em>&nbsp;que recae en el&nbsp;<em>yo</em>&nbsp;del individuo. Quizás más fácil será detectar éste complejo en personas que ritualizan actitudes de una soberbia evidentemente sobre adaptada. Empero parece no tan claro en aquel contrario análogo.</p>



<p>Narraré aquí, a modo de ejemplo, una charla con una paciente de 34 años:<br>“<em>Estoy empezando a salir con éste chico, y siempre me pasa lo mismo. Me empiezo a sentir una tonta. Cuando él me empieza a decir que estudió, se recibió de técnico en sistemas, &nbsp;y que trabaja ahora de ello, ya me siento menos, y eso me pone mal</em>.&nbsp;<em>Empiezo a pensar que por qué no estudié…”</em></p>



<p>Este es el momento en que cualquier terapeuta normal y criterioso, entre los cuales me he incluido, y estoy generalizando a sabiendas, atina a fortalecer el&nbsp;<em>Yo</em>, en un relato que eleve las buenas cualidades que están más allá o más acá de estudios, carreras, etcétera. También están quienes solo dirían un “<em>ahá</em>” para que continúe el discurrir. Pero en mí caso, me llama una pregunta, a saber: “<em>¿Por qué tenés que ser más?</em>”. Y una afirmación en mi mente reza que claramente en temas de estudios el muchacho&nbsp;<em>es</em>&nbsp;<em>más</em>. Que el problema no es que él&nbsp;<em>sea más</em>&nbsp;sino que ella viva angustiosamente el hecho de&nbsp;<em>ser menos</em>&nbsp;en algo, ergo el conflicto no radica en&nbsp;<em>ser menos</em>&nbsp;sino en mortificarse por ello.</p>



<p>Ahora bien, ya he propuesto en el artículo de mi autoría titulado&nbsp;<em><a href="http://gastongandolfi.com/el-problema-del-masoquismo-en-la-clinica-psicoanalitica">El Problema del Masoquismo en la Clínica Psicoanalítica</a>&nbsp;</em>que todo atributo o defecto de carácter negativo del ser humano corresponde a un atributo esencial del Hombre,&nbsp; el cual se ve corrompido por una mala utilización del mismo. Mal uso, por inadecuado, exagerado, invertido o insuficiente. Inadaptativo para la vida sana, psíquica y física de la persona. Esta hipótesis no es mía sino que se sostiene en la cosmovisión tradicionalista S<em>ufi</em>, especialmente de Ibn Al-Arabi, la cual comparte ésta idea&nbsp;con las tradiciones&nbsp;<em>taoista, budista, yogui</em>&nbsp;y la filosofía p<em>latónica</em>, y es hoy día tomada por la&nbsp;<em>psicología transpersonal</em>, por lo que no necesito profundizar ni argumentar sobre esto aquí.</p>



<p>Desde ésta óptica consideró que el trabajo sobre el&nbsp;<em>fortalecimiento yoico</em>&nbsp;con los individuos que sufren de&nbsp;<em>baja auto estima</em>, sin bien es fundamental en la clínica para un&nbsp;<em>yo</em>&nbsp;sano, es incompleto para abordar una solución radical. Pero antes de profundizar en esto propongo la siguiente inflexión a saber:</p>



<p>Dicho trabajo de&nbsp;<em>fortalecimiento yoico</em>&nbsp;consiste en aumentar el&nbsp;<em>auto estima&nbsp;</em>o<em>&nbsp;amor propio</em>&nbsp;del paciente, su&nbsp;<em>dignidad</em>&nbsp;u&nbsp;<em>honor</em>. Lo cual es valido hasta cierta medida, y dicha medida es la&nbsp;<em>soberbia</em>. Para entender esto primero debemos diferenciar entre honor y soberbia. Ambos constituyen una suerte de&nbsp;<em>amor propio</em>, lo que en psicoanálisis se denomina&nbsp;<em>narcisismo</em>, acuñando este termino del mito griego de Narciso.</p>



<p>Narciso era un joven que de tan bello se enamoró de su propia beldad, por lo que resistía a todo pretendiente. En dicho mito, según la narrativa helénica, el joven Ameinias es rechazado cruelmente por Narciso, quien mofándose de él le entrega una espada, la cual el despechado utiliza para suicidarse mientras reza a la diosa Némesis&nbsp;(deidad griega de la justicia retributiva)&nbsp;pidiéndole que Narciso conozca el dolor del amor no correspondido. Se cree que esta maldición se hace efectiva cuando Narciso, enamorado de su propia imagen reflejada en un estanque, sin darse cuenta de que se trata de sí mismo, intenta besar la imagen, y al no poder, entristecido de dolor, se suicida con la misma espada. Su cuerpo se convierte en una flor a la cual desde entonces se la llama el Narciso.</p>



<p>En la tradición griega existe un pecado que no es perdonado por los dioses, denominado Hybris (desmesura), consiste en ser desmesurado en la auto valoración. Para los antiguos griegos dicho pecado no es indultado especialmente por el dios Zeus quien no tarda en hacer descender su castigo. Así mismo, en las tradiciones monoteístas denominadas “del libro” (Judaísmo, Cristianismo e Islam) se considera que la envestidura de la soberbia es exclusiva de Al-lah (El Dios), el cual castiga a quien ose vestirlas. Y existen otras tantas tradiciones que nos hablan de lo mismo aludiendo a distintas leyendas. Más allá de la aparente religiosidad de estos mitos es evidente que la sabiduría milenaria nos advierte de una inminente desgracia, interna o externa, al sucumbir a la soberbia, desventura que para los psicólogos junguianos no tendrá sino una etimología psíquica, vinculada con el constructo junguiano de&nbsp;<em><a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sincronicidad">sincronicidad</a></em>.</p>



<p>Para entender mejor esto analicemos ahora el concepto de “<em>amor propio</em>”. Por lo ante visto se puede conjeturar que existen dos modos de este amor, el&nbsp;<em>amor propio positivo</em>&nbsp;y el&nbsp;<em>amor propio negativo</em>. En su modo&nbsp;<em>positivo</em>, al cual podemos llamar&nbsp;<em>dignidad</em>, consiste en un sentimiento hacia sí que nos conduce a realizar acciones dignas de un ser humano, cultivarnos a nosotros mismos, lo que deriva en&nbsp;<em>honor,&nbsp;</em>que es estar satisfecho espiritual, psicológica y físicamente con nuestra vida o&nbsp;<em>destino,&nbsp;</em>por así decirle. Pero el amor propio en su modo&nbsp;<em>negativo</em>, al cual podemos designar&nbsp;<em>soberbia</em>, consiste en un sentimiento hacia sí que nos lleva a creer que somos o podemos más de lo que es real, lo que nos impulsa a realizar acciones impropias de un ser humano digno, tales como envidiar, lastimar, dañar y en última instancia destruirnos a nosotros mismos, transformándonos en seres símiles o peores que las bestias, y en busca de un poder ilusorio.</p>



<p>Ahora bien, ya estamos en condiciones de exponer nuestra propuesta. Primero y principal considero que el trabajo de&nbsp;<em>fortalecimiento yoico</em>&nbsp;debe estar siempre y sin excepción dirigido a fortalecer&nbsp;<em>honor</em>&nbsp;y&nbsp;<em>dignidad</em>&nbsp;pero no así la&nbsp;<em>soberbia</em>. La diferencia es muy sutil. Entonces un atributo&nbsp;<em>esencial</em>&nbsp;del Hombre con el que contamos como bagaje propio de la dignidad y más adecuando para contrarrestar el&nbsp;<em>sentimiento de inferioridad</em>&nbsp;es la&nbsp;<strong><em>humildad</em></strong>.</p>



<p>Dentro de ésta visión presento al sano atributo de la&nbsp;<em>humildad</em>&nbsp;como esencial correspondiente al insano&nbsp;<em>complejo de baja</em>&nbsp;<em>auto estima</em>. No así a la&nbsp;<em>soberbia</em>. Siempre el&nbsp;<em>honor</em>&nbsp;corre el riesgo de seguir el mismo destino que lo anterior si está desprovisto de&nbsp;<em>humildad,&nbsp;</em>la cual consiste a mí entender, en un contrapunto regio al&nbsp;<em>complejo de inferioridad</em>&nbsp;y complementario al&nbsp;<em>honor</em>, ya que no hay&nbsp;<em>honor</em>&nbsp;auténtico sin&nbsp;<em>humildad</em>. En términos prácticos no se trata sino de la aceptación de que, desde el punto de vista antológico, pueden haber personas mejores, de hecho las hay ¡y mucho mejores que nosotros! E incluso en que podemos sentirnos honrados de estar con ellas.</p>



<p>En el caso del relato de la paciente mencionada supra, consistiría en la aceptación honrosa de estar con un hombre que sepa más en este o aquel sentido, incluso llevar esto a la admiración, lo cual no es idolatría sino tomar el ejemplo sano para llevar sus propias acciones a futuro en esa digna dirección propuesta por,&nbsp;digamos, el&nbsp;destino.</p>



<p>De esto se desprende, en un sentido similar al referido&nbsp;<em>amor propio positivo</em>&nbsp;y&nbsp;<em>negativo</em>, que existe una&nbsp;<em>envidia positiva</em>&nbsp;o “<em>sana</em>” y una&nbsp;<em>envidia</em>&nbsp;<em>negativa&nbsp;</em>o “<em>in-sana”</em>. La&nbsp;<em>positiva</em>, consiste en tomar el ejemplo de otro para ir en esa dirección, también en admirar sanamente a esa persona, y hasta en sentirnos honrados por ser su amigo/a, novio/a, esposo/a, compañero/a, etcétera, si es el caso. Y la&nbsp;<em>envidia negativa</em>&nbsp;reside en detestar a esa apersona que es mejor que nosotros en tal o cual sentido, desear que no tenga los atributos o dones envidiados, ¡que le sean arrebatados! pero no hacer nada para aprender de su ejemplo. Esto también sucede en la no aceptación, por ejemplo del pasado de una pareja, por haber estado con alguien mejor dotado que uno en este o aquel sentido, lejos de esgrimir argumentos para sentirnos mejores la&nbsp;<em>humildad</em>&nbsp;consistiría en aceptar&nbsp;<em>honrosamente</em>&nbsp;las cosas tal como son.</p>



<p>Todos los seres humanos somos&nbsp;<em>lo mismo</em>, iguales en sentido&nbsp;<em>ontológico</em>. Todos&nbsp;<em>somos</em>&nbsp;seres humanos. Pero a nivel&nbsp;<em>antológico</em>, es decir respecto a las acciones en nuestras vidas, somos distintos. No&nbsp;<em>es</em>&nbsp;lo mismo alguien que estudió a alguien que no lo hizo, en sentido exclusivo de los estudios y no en otros, claro está. No es lo mismo alguien que ayuda al prójimo que alguien que no lo hace. No es lo mismo un atleta que un sedentario. Siempre en sentido antológico. Pero, contradictoriamente, esto resulta intolerable a personas de&nbsp;<em>baja autoestima</em>&nbsp;¿por qué?… Por&nbsp;que existe en ellos una&nbsp;<em>soberbia oculta</em>&nbsp;que les impide&nbsp;<em>“ser menos”</em>&nbsp;y los atormenta de&nbsp;culpa si así lo sienten. Esta&nbsp;<em>soberbia</em>&nbsp;es la propia del&nbsp;<em>Superyo</em>&nbsp;y reside en sus ideales más ocultos.</p>



<p>Es llamativo ver como sujetos acomplejados de inferioridad prontamente trocan en grandes jueces de tradiciones, maestros y profesionales de la salud, quienes nunca llegan a ser dignos de ellos, para sanarlos o ayudarlos. Pareciera que requieren del mismo Cristo, el cual si descendiera de los cielos para aconsejarles probablemente sufriría el mismo destino que antaño.</p>



<p>Lo propuesto aquí es el ejercicio consciente de un&nbsp;<em>hacer humilde,&nbsp;</em>en sentido antológico. Para que esto, con la practica sostenida, se mude en&nbsp;<em>ser,&nbsp;</em>es decir en un cambio existencial y ontológico<em>.&nbsp;</em>Y no hay&nbsp;<em>hacer humilde</em>&nbsp;más volitivo y significativo que el de pedir consejo a alguien que uno considere que sabe más en tal o cual materia, y luego ejercerlo, por supuesto. Incluso más allá de la comprensión propia, con la confianza hacia éste, por tener atributos dignos de ella.</p>



<p>Tanto el psicoanálisis como otras escuelas de conocimiento plantean al ser humano como una sicigia entre cuerpo y psique, portadora de un complejo psicoideo poli yoico, algo así como una «<em>legión»</em>&nbsp;de&nbsp;<em>multiplicidades yoicas</em>. Todos esos yoes, ya sean los propios de la tópica psicoanalítica u otros, no son sino parte de sí, esenciales o heredados, y no se puede heredar nada que uno no tenga en potencial en sí mismo. Aquel ideal elevado, soberbio, es parte de uno,&nbsp;<em>es</em>&nbsp;uno mismo, aunque claro no todo uno.&nbsp; Para mí no se trata sino de dejar de luchar contra mandatos internos, ya sea exigencias y voces de nuestra infancia que nos dicen ser unos «inútiles». Dejar de querer demostrarles a esos mandatos que no somos inútiles, abandonar el perfeccionismo en pos del placer de hacer lo que a uno le gusta, sin necesidad de tener resultados exitosos siempre. Nada es mas liberador que aceptarse imperfecto.</p>



<p>Los métodos junguianos consisten en llevar luz a la sombra, lo que es en esencia lo aquí propuesto. Pero, en general todo método terapéutico cuenta con su bagaje de técnicas para trabajar en la clínica en pos de la salud psíquica. Dentro de esta perspectiva, para el tratado complejo, planteo que la dirección no sea&nbsp;<em>conditio sine qua non</em>&nbsp;la del&nbsp;<em>fortalecimiento yoico</em>&nbsp;sino que también ese fortalecimiento halle&nbsp;<em>dignidad y honor</em>, lo cual será siempre incompleto si no esta constituido por&nbsp;<em>humildad</em>… humildad de ser tan grandiosos y a la vez tan finitos como todo Ser Humano.</p>



<p>Licenciado Gandolfi</p>
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		<title>EL PROBLEMA DEL MASOQUISMO EN LA CLÍNICA PSICOANALÍTICA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Lic. Gandolfi]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 12 Jun 2023 21:35:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>
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<h1 class="wp-block-heading"></h1>



<p>En este breve artículo me propongo escribir sobre un problema que enfrentamos a diarios los psicólogos que trabajamos en clínica. El cual provoca en muchas oportunidades que el paciente retroceda o incluso deje la terapia. La dificultad mayor de lo que Sigmund Freud denominó el masoquismo moral radica en que los pacientes no logran tomar decisiones en su vida que les permita transitar con felicidad su existencia, ni sentirse plenos con respecto a sus proyectos y mantenerlos adecuadamente, ya sean de trabajo, pareja, estudios, familia, etcétera, lo que los lleva a sufrir en demasía.</p>



<p>La teorización psicoanalítica llega a al conclusión de que existe una predisposición humana intrínseca al masoquismo moral, lo que llevaría a las conductas antes mencionadas. Freud, en su análisis, lo relaciona con especulaciones&nbsp;sobre la pulsión de vida y de muerte, y les recomiendo leer de su texto de 1924,&nbsp;«El Problema Económico del Masoquismo», por demás interesante y revelador.</p>



<p>Divergentemente propondremos que observando la naturaleza no se encuentra dicha predisposición, no solo que no se ve en ningún animal un impulso a auto castigarse o agredirse, salvo por enfermedades puntuales, sino que tampoco observamos que en bebés, en los primeros meses de vida, se presente semejante inclinación, sino que todo lo contrario. Solo más tarde, cuando actitudes de este tipo generen un beneficio secundario sobre la atención de los progenitores, es cuando este tipo de conductas comienzan a florecer.</p>



<p>Propongo entonces vincular este concepto ya no con una predisposición intrínsecamente humana, sino con una corrupción del alma o psique. Una desviación de un arquetipo o atributo sí esencial del Hombre.</p>



<p>Echando mano al esoterismo monoteísta, ya sea sufi, cabalista o cristiano, tomaremos el concepto de sus bagajes de Atributos Divinos. Entonces, si para S. Freud el masoquismo estaría relacionado con una actitud de auto castigo moral, directamente vinculado con el sadismo, estaríamos frente al atributo de “El Castigador” o más precisamente del “Riguroso” de lo que se toma el concepto de “rigor”.</p>



<p>Según los sufis toda actitud enferma del ser humano se desprende de un atributo divino, al cual se le da un mal uso, ya sea por exagerado o por ser utilizado en momentos inoportunos. Es así como el mal uso de la prudencia pude convertirse en cobardía, el mal uso de la valentía en desenfreno o ira, el mal uso de la honra en soberbia, etcétera.</p>



<p>Entonces, según esta nueva y simultáneamente antiquísima y tradicional conceptualización, el masoquismo no es sino un mal empleo del atributo divino del rigor, lo que el hombre posee, ahora sí, esencialmente. Algo que se puede ver en animales y especialmente en niños (con sus padres). Atributo que le viene en pinta al célebre constructo freudiano del Superyo. Consecuentemente, no es que en sí el masoquismo sea negativo, sino que lo “negativo” es su mal empleo.</p>



<p>La solución clínica propuesta para sanar dicha predisposición será entonces trocar esta mala utilización o uso negativo, por una buena o uso positivo. Cambiar de un uso&nbsp;inadaptativo para la vida anhelada por el paciente a uno adaptativo e integrador psíquicamente. Es decir, mudar el mismo atributo de negativo a positivo.</p>



<h4 class="wp-block-heading">¿Cómo hacerlo?</h4>



<p>Esto es bien sabido y utilizado en diversas instituciones de ayuda para adicciones, quizás incluso sin tanta teorización de base. Quienes por ejemplo prohíben a sus pacientes tomar un vaso de vino… ni una copa. Incluso se les niega el frecuentar personas que consuman. Y les hace realizar actividades exigentes mental y físicamente, entre otras cosas. Otros ejemplos lo son también las cofradías iniciáticas autenticas, dándole un uso positivo. Y una utilización siniestra en falsos gurues, quienes lo emplean para hacer sentir tan culpables a sus discípulos que estos terminen sirviéndolo plenamente, y abandonando sus propias vidas en pos de su angustiosamente deseada redención. Esto ya se explicó con más precisión en el artículo sobre&nbsp;<a href="http://gastongandolfi.com/pseudo-maestros-orientales-en-occidente/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">falsos maestros</a>&nbsp;de mi autoría.</p>



<p>La alternativa clínica aquí propuesta consiste en extremar las exigencias, al punto de la severidad, en contra de las actitudes patógenas de aquellos pacientes que contengan una exagerada carga de masoquismo en su estructura yoica. Claro está, sin atravesar limites que puedan herir ni mucho menos denigrar su humanidad.</p>



<p>Se trata de mostrar al paciente su realidad, tal cual es y está, en el momento preciso que uno considere realizarlo. Ahora, sin entrar en debates filosóficos sobre lo que&nbsp;<em>es</em>&nbsp;la realidad, más vale estoy planteando hacer indicaciones frontales y precisas sobre los actos dañinos&nbsp;concretos a los que lleva la patología correspondiente. Y esto sin permitir concesiones, pretextos, intelectualizaciones o cualquier tipo de evasivas que deriven en un “no sentirse tan mal por sus defectos”, no facilitando así, por así decirlo,&nbsp;<em>tapar el sol con un dedo</em>, lo que cómplicemente mantendría su enfermedad toda en pie y provocaría, al fin y al cabo, daños y padecimientos superlativos al sentimiento suscitado por la aparente&nbsp;severidad del terapeuta. Mas aún, recomiendo&nbsp;llegar a debatir sobre los posibles efectos futuros de dichas&nbsp;acciones y, si es posible, exagerar un poco la cuestión…</p>



<p>En términos lacanianos no se trata sino de refundar una ley paterna que ponga coto al goce y habilite así lo volitivo, dando acceso al placer subjetivo. Desde el punto de vista económico freudiano consiste en sacar partida&nbsp;terapéutica de la pulsión de muerte, mudandola así a pulsión de vida, contando entonces con una perpetua energía, ya que, como decía el padre del Psicoanálisis, la pulsión siempre se mantendrá mixta. Y, desde la óptica Junguiana que es la que a quien escribe toca, no es más ni menos que el trabajo con la Sombra, pujando por llevarla hacia la luz de la conciencia.</p>



<p>“<em>El mundo es el maestro más severo</em>” escuché una vez de un maestro sufi. Ergo, para todo ser racional será sublime un terapeuta severo, que advierta oportunamente; preferible a un mundo y a un destino que más que severo se vuelva realmente cruel, hasta fatal.</p>



<p>Pero muchas veces, en pos de un no faltar a la observancia de la venerada neutralidad y abstinencia, los profesionales de la salud se apartan de tomar estas medidas, generalmente animados más que por una supuesta ortodoxia freudiana, por una dificultad en su propio carácter o, peor aun, por un interés económico de no perder&nbsp;<em>clientes</em>.</p>



<p>Mi postura es que si logramos generar el rapport correcto para hacer un buen uso del masoquismo moral del paciente, lo que equivaldría, psicoanalíticamente hablando, a una buena utilización del sadismo de nuestra parte (más bien digamos el<em>&nbsp;rigor positivo</em>), en tiempo y forma ajustada, y que esto se vaya marcando en el carácter del paciente al punto del temor a perder su buen vinculo terapéutico y sus avances, podremos entonces generar nuevos surcos psíquicos para formar así nuevas conductas y actitudes en ellos.</p>



<p>Esta práctica radica entonces en ofrecer un sufrimiento voluntario, un sacrificio efímero, a cambio del sufrimiento mecánico, automático y perpetuo al que se ve sometido el paciente. Y ese sufrimiento voluntario, no será sino la disputa en contra de los propios hábitos negativos. Es decir, la lucha interna entre un SI negativo y un NO positivo. SI, de seguir bajo los influjos anestésicos de las actitudes que hacen sufrir mecánicamente, por lo tanto negativo. Y NO, de oponerse por más que al principio duela, por tanto positivo. Esta puja no es sino una fricción interna, generadora de un brío alquímico, energía fundamental e imprescindible para provocar los verdaderos cambios en el ser humano. La cual no es espiritual ni de fantasía sino que netamente psicológica y tan real como las alteraciones físicas que suscita.</p>



<p>Recién entonces, lo que antes a muchos pacientes les parecía un horizonte inalcanzable, de lo que el psicoanálisis clásico luego de años de análisis no hizo más que convencerlos de que, como dice Juan Manuel, “Cuanto más voy pa´ llá, más lejos queda…”, comenzará a aparecer tan certeramente en sus existencias que abandonarlo será impensable o estúpido (con el perdón de la palabra) para ellos mismos. Y, les aseguro, no se trata aquí&nbsp;de pura teorización de mi parte sino que lo abalan años de resultados clínicos concretos y asequibles, propios y ajenos. Increíble para alguien que hoy esté bajo los influjos&nbsp;de las neurosis propias. Todo esto, obviamente, en concordancia con un tratamiento integral, de métodos del tipo que cada profesional contenga como herramientas de trabajo y le parezca más conveniente en pos de un nuevo estado de salud e integración psíquica del paciente.</p>



<p><strong>¡Ha hacer un buen uso del masoquismo entonces!</strong><br><br>LICENCIADO GANDOLFI</p>
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